EL CASO DE LAS MATANZAS DE TACO
En el suelo del recinto yacía un “pastor alemán” a unos 20 metros de donde lo habían dejado encadenado el dia anterior. Al acercarse al animal no pudieron observar en el ningún signo de lucha o de envenenamiento pero, sin embargo, presentaba dos orificios cauterizados y circulares en ambos costados por los que aparentemente le habían sido extraídas algunas vísceras y la totalidad de la sangre. En el lugar no encontraron ningún rastro, ni sangre, ni huellas de ningún tipo.
Cuatro días después, el vigilante volvió a encontrarse con la misma escena, otro de sus perros aparecía muerto, a 30 metros de su caseta y con dos orificios circulares en los costados por los que le sacaron algunas vísceras. En este caso tampoco se encontró ningún resto de sangre en los alrededores y el animal parecía haber sido totalmente desangrado. Tanto el primer perro como el segundo gozaban de “mala fama” por su fiereza pero ninguno de los vecinos oyó ningún ladrido ni ruido de pelea en el momento de las matanzas.
Los empleados de la fabrica, en sus impresiones personales, llegaron a comentar para el periódico ElDia que parecía que habían dormido a los animales con algo a distancia.
Curiosamente, los testigos se percataron de que ambos perros habían aparecido sin sus collares que fueron encontrados varios días después en la zona, con pelos de los animales adheridos a los mismos.
Tanto la Policía Municipal, como la Guardia Civil y la Policía Nacional tuvieron conocimiento de los hechos iniciando la correspondiente investigación. A mediados del mismo mes de Mayo se recibía otra denuncia de un animal encontrado muerto en extrañas circunstancias en Guamasa. Se trataba de un cerdo que presentaba heridas en el hocico, desaparición de parte de la esclerótica y sin vísceras y, al igual que los perros, no existían rastros de sangre en el lugar.
A raíz de esta denuncia se desato una verdadera oleada en la isla y nuevos casos vieron la luz, dos cabras habían sido encontradas muertas sin gota de sangre y se afirmo también que, días antes de la muerte de los dos perros, habían ocurrido casos aislados, en el mismo barrio de Taco a los que nadie presto mucha importancia.
En las investigaciones policiales se recogen algunos testimonios de vecinos de Taco en los que afirmaron observar la aparición de extrañas luces durante los días anteriores a la aparición de los perros muertos.
En un principio se atribuyeron las matanzas a sectas religiosas, a perros salvajes, a un animal escapado de un zoo e incluso, se llego a culpar de estas matanzas a los estudiantes de la Facultad de Medicina. Lo cierto es que desde un colegio de Taco se reporto la presencia de un “extraño bicho” que fue vagamente descrito por los niños como cubierto de un pelaje oscuro y no se le dio mayor importancia, como tampoco se le dio importancias al extraño hallazgo de un cuerpo sin vida de un joven que presentaba el mismo tipo de heridas que los animales y fue encontrado totalmente desangrado. Nada se pudo confirmar y todo quedo en un rumor..
El 18 de mayo se lleva a cabo una rápida e informal rueda de prensa por parte de Muñoz Yéveres, jefe del Gabinete de Prensa de la Policía Local. Tras reconocer que las investigaciones no habían llegado a ninguna explicación satisfactoria aventuro la “hipótesis oficial”. Ante la incredulidad de los alli reunidos afirmo que la responsable de la muerte del cerdo había sido una rata gigante o hurón (¿?) y para explicar la muerte de los perros, sencillamente dijo que había sido una acción de venganza de un vecino (¿?). Evidentemente estas absurdas hipótesis no podían explicar la extrañeza de las muertes.
En los últimos días de mayo dio la casualidad de que se encontraba en las islas el conocido investigador Dr. Jiménez de Oso. Según sus declaraciones, y las del también conocido investigador canario Paco Padrón, dos agentes de la Policía de paisano se acercaron a ellos y les comentaros algunos datos que no habían visto la luz publica. Según parece los dos perros aparecieron empapados en agua, sin que aquella noche hubiera llovido y con el suelo a su alrededor completamente seco. Los orificios tenían unos 3 cm de diámetro y su trazado circular era perfecto añadiendo que al tiempo que se producía la incisión parecía como si las heridas hubiesen sido cauterizadas. Ambos policías llegaron a admitir que, debido a la presencia de extrañas luces en la zona estas matanzas podrían estar relacionadas con el Fenómeno Ovni.

Pero aquí no pararon las matanzas. La aparición de un nuevo caso coincidía, esta vez, plenamente con la observación de un ovni en Taco. En este caso, Benito, un robusto perro no perdió la vida puesto que pudo escapar de sus agresores cuando prácticamente estaba desangrado. Por una de las tres marcas que presentaba el animal en su costado le habían comenzado a extraer las vísceras, mientras que las dos restantes estaban cauterizadas. De esta manera, “Benito” se convertía en el único superviviente de estas matanzas.
En los meses posteriores se siguieron produciendo casos aislados de animales muertos, incluso con extracción de órganos, algunos de ellos hechos explicables y otros no.
La cifra final fue de dos perros, un cerdo, una docena de conejos y animales de corral, y mas de una quincena de cabras. También se registraron casos de varios gatos. Y mas recientemente, en 1993 se registro un caso en el municipio de Sta. Ursula, dentro de una oleada Ovni que afecto al norte de Tenerife.
Y de esta manera, este verdadero expediente X canario quedo sin explicación.
Daniel T. Fox
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