EL PRIMER ESCRITO
Toda la crítica histórica está de acuerdo en que lo más probable es que dicho primer manuscrito esté escrito observando una carta de navegación que se supone anterior y de la que se han castellanizado algunos nombres, lo cual nos introduce directamente en el error del primero de los topónimos, en el manuscrito queda como “Isla del Fero” que más tarde dio Ferro y ya en un castellano actual Hierro, pero cuando se castellaniza o se lee una carta hay que tener en cuenta la cultura de aquél que la escribió y de aquél que nos está traspasando el topónimo. Por ejemplo Colón toma indefectiblemente todas sus medidas “desde el final de la isla de El Hierro”, el Atlas de Cresques, otro portulano de 1.375, es decir ligeramente posterior al manuscrito en estudio la identifica como “Ínsula de lo fer0”, y queda así claro que el fraile del “Libro del Conocimiento” no conocía los número arábigos con lo cual era imposible que identificase el cero, así que lo dejó en “o”, pero lo más probable es que allí estuviese escrito “Isla de hacer 0”, es decir isla del meridiano origen. ¿Qué problema tiene esta denominación?, ninguno puesto que ya Ptolomeo tomó el meridiano de Canarias como el meridiano inicial para contar la longitud de la “eukumene”, eso sí, de Ptolomeo únicamente había sido traducido el Almagesto y no la Geografía, pero eso no quiere decir que el autor de la carta no la conociese.
El segundo topónimo no ha encontrado todavía una explicación razonable por parte de filólogos o historiadores, pero es muy sencilla, allí estaba escrito “Isla de Gomer” (Gomer, con erre y no Gómez con zeta como dicen algunos) y el fraile escribió Gomera, claro que ¿quién es Gomer?, Gomer es un epónimo y representa a uno de los hijos de Jafet nacidos tras el Diluvio. La exégesis bíblica del siglo XX ha identificado a Gomer como uno de los pueblos que estaban asentados en la isla de Chipre, pro eso ha sido en el siglo XX, en el siglo XVIII un historiador como José de Viera y Clavijo afirma en su Historia de Canarias, Tomo I, pgn 51, Ediciones Goya 1982, que las Canarias tienen su origen en el Diluvio Universal, así que lo mismo pudo pensar el cartógrafo o el descubridor de la isla y asignarle el nombre del tal hijo de Jafet, puesto que las tribus correspondientes a Sem y Cam ya estaban “asentadas” territorialmente. Cierto es que en la carta náutica de 1.367 de los hermanos Pizzigani que se conserva en la Biblioteca Palatina de Parma, la isla aparece con el topónimo de “Y. De Clane”, pero tal denominación no aparece nunca más.
LA ATLÁNTIDA
Como digo el propio Viera cree que el Diluvio formó la Atlántida que más tarde se hundió dejando las Canarias en su condición actual, así que no sería de extrañar que el cartógrafo también pensase lo mismo, y de ahí el nombre que asigno a la actual Tenerife: Tarsis. Cuando se escucha dicho topónimo inmediatamente se piensa en oro, plata, y riqueza, pues sabido es que de allí partían las naves que llevaban dichos metales para la construcción del Templo de Salomón, pero hay que volver al Diluvio, Tarsis es hijo (o hija) de un hermano de Gomer, por tanto nieta de Jafet y sobrina suya; el problema consiste en que el fraile de el “Libro del Conosçimiento” era versado en catalán, pero tenía muy poquita cultura general y no conocía para nada el significado de Tarsis y él leyo: T a r fis es decir T a ere sis; pero T a r en catalán se castellaniza como T en r, por lo que escribió T en ere fis es decir Tenerefis, y tengo que explicar que con el tipo de letra que se utilizaba en aquella época la “f” y la “s” son prácticamente iguales.
Por tanto creo que los verdaderos significados de los topónimos de las tres islas son:
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El Hierro: Isla del meridiano inicial, o del meridiano origen.
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Gomera: Isla de Gomer, nieto de Noé hijo de Jafet.
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Tenerife: Tarsis. Nieta de Jafet y sobrina de Gomer.
Las dos últimas se supone según la tradición del cartógrafo que fueron pobladas tras el Diluvio Universal.

José Antonio Hurtado García.
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