El gobierno británico acaba de desclasificar más de 150 informes oficiales sobre ovnis investigados por los militares entre 1978 y 1985, una noticia que como es lógico ha despertado el entusiasmo, de variable intensidad, de la mayoría de investigadores, estudiosos y curiosos. No obstante siempre hay un reducto marginal para los que esta noticia supone un jarro de agua fría en plena espalda, un varapalo a la sistemática línea de refutación de una realidad atestiguada por miles de personas e investigada por gobiernos de todo el mundo.

El fenómeno se revitaliza y persiste en producir escozor

El Luisma, uno de los personajes más populares de la comedia televisiva “Aida”, con seguridad habría exclamado su “me parto y me mondo” al conocer la noticia que hace apenas unos días hacía pública el Gobierno Británico. Los militares al servicio de Su Majestad habían estado investigando con absoluto rigor cientos de casos sobre avistamientos y encuentros cercanos con el fenómeno OVNI durante más de medio siglo, elaborando detallados informes que ahora comienzan a desclasificarse. Esa es la noticia, que implica saber entre otras cosas que se notificaron más de 11.000 casos desde 1950, con toda lógica ha despertado el entusiasmo de la mayoría de los investigadores, estudiosos y curiosos en general, puesto que al fin y al cabo se brinda la oportunidad a todo el mundo y de manera democrática –con las limitaciones propias de la protección de la identidad de los testigos, etc-, de acceder a esos archivos y conocer los detalles de los incidentes investigados.

Los informes liberados en los Archivos Nacionales Británicos, en base a la Ley de Libertad de Información y que de momento suponen un millar de documentos, corresponden al periodo que va desde 1978 a 1985. Con independencia del grado de extrañeza de los casos, que de acuerdo con las primeras valoraciones oscila desde la simple y risible anécdota al episodio complejo y sin explicación, lo cierto es que se trata de un material muy valioso que nos ayuda a comprender el interés de los militares, la metodología empleada en la investigación, lo descrito por los testigos, etc. Lo normal es recibir la noticia con interés, con un mínimo de curiosidad, sin que eso signifique echar las campanas al vuelo y proclamar que los extraterrestres no solo existen sino que nos visitan, pero la verdad es que aunque resulte en cierta medida increíble y risible, hay quien que se cabrea con noticias como ésta. Y es que un reducto marginal de “analistas del fenómeno” no ha esperado ni a ojear el material –disponible en internet, en la página oficial de la Fuerza Aérea británica http://ufos.nationalarchives.gov.uk/ – para vociferar minimizando el interés del material desclasificado, incluso sin tener en cuenta que dos tercios de los informes todavía no están disponibles.

Una noticia como ésta supone un duro varapalo, un jarro de agua fría para quienes desarrollan una sistemática labor de refutación del fenómeno OVNI, intelectualmente deleznable en algunas ocasiones en tanto y cuanto no hay una actitud honesta de entender y explicar el fenómeno de manera seria y razonable. Simple y llanamente se persigue como objetivo negar la extrañeza e inexplicabilidad que tienen una serie de casos, un fin que en ocasiones les lleva a cruzar la línea tergiversando o bien seleccionando los datos que apoyan sus peregrinas explicaciones, al tiempo que desestiman los que evidencian su invalidez. Pecan de los mismos defectos que le reprochan a quienes no comparten su visión del fenómeno, pero esa es otra historia.

ATERRIZAJE EN PISTA
Con el tiempo necesario echaremos una ojeada a esos informes británicos y podremos abordarlos con mayor conocimiento de causa. De momentos hay datos sumamente interesantes, como la inquietud de las autoridades por contrarrestar las acusaciones de ocultación y conspiración vertidas desde círculos ufológicos y que comenzarán a calar en la sociedad, o el incremento en la recepción de casos de observación de OVNIs poco después del estreno de Encuentros en la Tercera Fase, en 1977, un indicio del componente psicosocial del fenómeno. Algunos casos son ciertamente interesantes, como el de cuatro controladores aéreos que el 19 de abril de 1984 observaron “tomar tierra” a un OVNI en la pista de aterrizaje de un aeropuerto, despegando inmediatamente a una velocidad y con una maniobrabilidad que no podían atribuir a ninguna tecnología terrestre por ellos conocida. El incidente se produjo mientras ayudaban a aterrizar a una avioneta; el objeto no identificado aterrizó y partió luego a una 'velocidad asombrosa' en un ascenso 'casi vertical"'.

Otro caso insólito, que desde luego deja claro que hay información muy importante que no puede ser ignorada e infantilmente desacreditada, es el correspondiente al célebre incidente del Bosque de Rendlesham, en Gran Bretaña. En dicho bosque varios militares observaron el 27 de diciembre de 1980 en la localidad de Suffolk, en el Este de Inglaterra, un objeto luminoso que dejó huellas en el terreno. Nada podía explicar lo observado y fueron presionados para desdecirse de lo que habían presenciado a escasos metros de distancia; las frases disuasorias eran del estilo “las balas son baratas”

En España vivimos hace años un proceso similar, con menor volumen de casos y sin embargo más controversia por la falta de transparencia con la que se desarrolló la desclasificación. Los archivos OVNIS del Ejército del Aire fueron liberados paultinamente añadiendo un resumen que incluía valoraciones de los casos que estaban “asesoradas” por un equipo de civiles que el tiempo ha terminado por demostrar que no eran en absoluto imparciales. Algunos de esos “especialistas” era refutadores o negadores profesionales del fenómeno, por lo que siempre sus conclusiones sobre los incidentes buscaban trivializar los casos y minimizar su importancia, llegando a sostener explicaciones que eran imposibles. Pero es también otra historia, dado que una conclusión que podemos sacar de estas últimas informaciones es que el tema OVNI ha preocupado a los gobiernos de diferentes naciones y continúa haciéndolo también hoy. Reducir el asunto a una discusión entre quienes niegan el fenómeno y quienes lo interpretan como fruto de la visita de extraterrestres a la Tierra es absurdo e infantil, y delata dos posturas muy similares caracterizadas por la adhesión a creencias opuestas –extraracional y extraterrestres- pero que son llevadas a los mismos niveles extremistas con toda la irracionalidad que implica. El fenómeno es mucho más y afecta a ámbitos muy diversos. De hecho, en Canarias hay casos que están relacionados con el espionaje y la presencia de tecnología avanzada militar, por lo que eludir un abordaje objetivo implica perdernos una parte apasionante a la que deberíamos prestar mucha más atención.

EXTRATERRESTRES Y REDENCIÓN
Puede que las coincidencias no obedezcan a ninguna razón, pero en este caso resulta significativo que con apenas unos días de diferencia la información de los archivos británicos se cruzara en prensa con las declaraciones del teólogo y astrónomo de Vaticano José Gabriel Funes. Como director del Observatorio Astronómico de la nación, Funes planteó que no existen problemas teológicos para aceptar la existencia de civilizaciones extraterrestres, “hermanos cósmicos” que tal vez, por su mayor grado de desarrollo, inteligencia y experiencia, no “necesiten de la Redención” y mantengan con Dios “una relación de amistad”. Los conspiranoicos pueden interpretar estas declaraciones como una preparación para “el contacto masivo o revelaciones sorprendentes”, al viejo y superado estilo, o bien y de una manera más realista, como parte de las campañas de marketing del Vaticano.

Fuente: José Gregorio González

© www.esencia21.com (el contenido puede usarse libremente citando la fuente) - Contacto: correo@esencia21.com