Este caso se encuadra dentro de una gran oleada ovni que se produjo a finales de la década de los 80 y principios de los 90 en el Centro de Europa y mas concretamente en el país de Bélgica.
En Noviembre de 1989 las Fuerzas Aéreas Belgas entraron en estado de alerta al descubrir que su espacio aéreo estaba siendo invadido sistemáticamente por extraños objetos. Los casos se sucedían principalmente en la región de Eupen, cerca de Lieja y de la frontera alemana. Se trataba, en la mayoría de los casos, de naves con forma triangular y con tres luces blancas y brillantes en sus vértices curvos, mas una central intermitente de color rojo-anaranjado. Dichos objetos fueron reportados por miles de testigos de todo tipo y condición. Según los testigos el tamaño de estos objetos variaba desde los 10 metros de lado hasta el tamaño de un campo de fútbol. Generalmente se hablaba de velocidades lentas, no superiores a los 100 km/h, y sus movimientos aunque rectilíneos, habitualmente incluían maniobras desconcertantes girando sobre su propio eje. La oleada fue trasladándose desde esa región al resto de Bélgica, incluyendo finalmente Bruselas y dándose casos idénticos en diferentes puntos de Europa, principalmente en Luxemburgo y en el noreste de Francia. Cabe destacar que esta oleada no se registraron casos de aterrizajes o aparición de humanoides, ni tampoco fueron abundantes los efectos físicos.
El 14 de abril de 1990 miembros de la Sociedad Belga para el Estudio de los Fenómenos Espaciales SOBEPS, en coordinación con las Fuerzas Aéreas Belgas, trataron, sin muy buenos resultados y durante cuatro días, de interceptar e identificar alguno de los misteriosos ovnis triangulares que habían sido reportados. Esta operación fue denominada “caza del Ovni”, y aunque fue un completo fracaso es de destacar el trabajo conjunto de civiles y militares que llegaron incluso a fletar aeronaves para tal fin.
EL MEJOR CASO OVNI DE LA HISTORIA
De los múltiples avistamientos producidos en dicha oleada destacamos el suceso ocurrido la noche del 30 al 31 de marzo de 1990. Algunos investigadores han considerado este caso como el mejor caso ovni de la historia, veamos porque.
En dicha fecha, la oleada estaba en su máximo apogeo y ya se había extendido a todo el país, las fuerzas aéreas belgas se hallaban en alerta. De este suceso se tuvo conocimiento gracias a que la periodista del “Paris Match”, Marie-Therese de Brosses, accedió a la sala del coronel De Brouwer el 22 de junio de 1990 donde este puso a su disposición un documento increíble: la filmación, segundo a segundo, de lo que captó el radar del F-16 que había salido en misión de identificación aquella noche.
Según la información oficial registrada aquella noche, y que ha sido publicada por varios investigadores, entre ellos Bruno Cardeñosa para la ya desaparecida revista “Espacio y Tiempo”, un objeto triangular hizo acto de presencia en los cielos de la región de Brabante. Un total de 18 gendarmes fueron testigos de la presencia de este ovni. Poco después, la mujer de un suboficial observo un punto de luz, que pronto serian tres, formando un triángulo isósceles perfecto. Eran las 11 de la noche y la base aérea de Beauvechain, el radar de la OTAN de Glons y diversas gendarmerías estaban ya al tanto de lo que una noche mas estaba ocurriendo en los cielos belgas. Al cabo de un rato, hasta ocho objetos ( triángulos equiláteros unos, isósceles otros y dos centelleantes puntos de luz) fueron captados por el radar de la OTAN (NATO) en Glons. Acto seguido dos cazabombarderos F-16 salieron en misión de “scramble” a las 00:05 horas para la detección e identificación de dichos aparatos que estaban violando el espacio aéreo sin autorización.
LA MANIOBRA DEL OVNI GENERÓ UNA ACELERACIÓN DE 40-G
Al poco de despegar, los radares de los aviones vieron aparecer en su pantalla un eco no identificado correspondiente al ovni, tras localizarlos y seguirlos en vuelo los llegaron a tener muy cerca y en blanco de tiro pero la orden de abrir fuego no llego a producirse. En cuestión de pocos segundos, el objeto, que se desplazaba a una velocidad de 280 km/h alcanzó los 1800 km/h e hizo un descenso desde los 3000 metros hasta los 1700 metros en tan solo 1 segundo, aceleración que equivale a 40 G, lo que hubiera provocado la muerte de cualquier humano que se encontrara dentro, ya que lo máximo que un piloto de caza puede soportar es 8 G. Pero es mas porque este aparato llego a superar la velocidad del sonido sin que se produjera el característico estampido sónico y segundos después “pico” a menos de 200 metros del suelo, algo casi imposible para un caza normal. Es este un ejemplo mas de que la física por la que se rigen estos aparatos nos es aun desconocida, al menos, oficialmente.
En estos setenta y cinco minutos que duró la misión de los cazas ya dijimos que los llegaron a tener a tiro con sus misiles pero es que también los propios objetos se ponían “conscientemente” a tiro de los cazas, como si jugaran a un juego de autoridad y superioridad. Es esta una temeraria actitud por parte de quien dominara aquellos aparatos a no ser que supiera, de antemano, que no tenia nada que temer.
El ejercito belga, en un momento determinado, decidió dar por acabado aquella absurda persecución he hizo regresar a sus cazas a tierra, es decir, que se doblegaron ante la invasión no autorizada del espacio aéreo por parte de objetos desconocidos. Nunca un episodio ovni había sido tan intenso y espectacular. Para completar la información todas aquellas maniobras fueron seguidas desde tierra por veinte gendarmes y cientos de civiles, entre los cuales se encontraba Marcel Alfaramo, que aquella noche consiguió filmar desde la Estación Mediodía, en pleno centro de Bruselas, las evoluciones del objeto que junto con los informes radar de la OTAN constituyen importantes evidencias del fenómeno.
EVIDENCIAS FOTOGRÁFICAS
La oleada continuo. Y pocos días después, a primeros de abril, un fotógrafo, cuyas iniciales son P.M., obtenía la que se considero como la mejor fotografía ovni de toda la oleada, cerca de Verviers, en Lieja, precisamente donde los “triangulares” comenzaron a manifestarse. La fotografía fue analizada por la Escuela Real Militar de Bruselas, donde tras sobreexponerla diez veces consiguieron dejar al descubierto la estructura del objeto. Tras digitalizaciones y análisis de texturas se comprobó que no se trataba de un triángulo propiamente dicho, sino de un polígono o, en todo caso, según señalan los análisis, de un triángulo de vértices perfilados. En esta foto también se pudo observar el rastro giratorio del objeto sobre su eje, aunque en los análisis no se pudo determinar un punto exacto de centro rotacional.
¿PROTOTIPOS ULTRA SECRETOS?
Como explicación a este caso se barajaron y se siguen barajando la presencia de prototipos ultrasecretos. En la primavera del 90 salieron las primeras informaciones publicadas en la revista Sciencie-Vie, editada en Francia, que aseguraban que los ovnis triangulares belgas no eran mas que vuelos experimentales del ejercito norteamericano con su moderno avión, de la saga Stealth, F-117, de base triangular y también con tres focos en su parte inferior.
El ejercito belga, que estaba empleando grandes sumas de dinero en la investigación del fenómeno lo negó rotundamente y nada mejor para contestar a esta hipótesis simplista emitida que las declaraciones del general Wilfried De Brouwer, militar belga que ocupa un alto cargo en las Fuerzas Aéreas, a este respecto comento que la sola idea de que la oleada tuviera algo que ver con incursiones de aviones secretos era inadmisible, afirmo que tal hipótesis quedaba excluida debido a que los aviones a los que supuestamente se atribuyen los avistamientos, los F-117, no podían detenerse en el aire, tampoco podían desplazarse a las velocidades descomunales a las que se referían los testigos y si pudieran hacerlo es evidente que generarían muchisimo ruido y, por ultimo, que los norteamericanos deberían haber obtenido un permiso del ministro de Defensa para hacer sus experimentos sobre territorio belga y nunca hubo tal pedido. De Brouwer también afirmo que “de ser cierto lo del F-117 estaríamos al borde de una crisis en la OTAN”. El propio De Brouwer también fue uno de los principales promotores de la política de acercamiento con la SOBEPS.
A estas declaraciones de todo un general de las Fuerzas Aéreas se pueden añadir muchas otras que invalidan la teoría de los aviones experimentales y es que no se justifica el probar aparatos secretos sobre zonas altamente pobladas, sobre el espacio aéreo de un país que no es del que supuestamente es originario el avión y además sin autorización, exponiéndose a una confrontación diplomática internacional, pero aun siendo todo esto posible, insisto, la teoría “prototipo secreto” queda invalidada ya que por muy ultrasecreto y desarrollado que sea el avión, realizar las acrobacias y aceleraciones descritas no están al alcance de nuestra ciencia, quizá no de ahora, sino de hace muchas décadas atrás donde sin duda hay recogidos también casos de aparatos voladores que llevan a cabo increíbles maniobras y que si hubieran sido prototipos terrestres en aquel entonces, ya estaríamos cruzando el Atlántico en ellos o por lo menos seria conocida su presencia, pero no, los aviones mas modernos que conocemos hoy en día y cuyo origen se remonta a varias décadas, tienen altas prestaciones y son realmente increíbles pero no son capaces de llevar a cabo las maniobras descritas por los testigos desde principios del siglo pasado. No olvidemos que si se trataran de prototipos terrestres las declaraciones de los testigos serian todas iguales en cuanto a las características de los aparatos, en este caso parece que coinciden pero no en el tamaño, dato importante a tener en cuenta ya que incluso fueron reportados avistamientos de objetos descomunales. No cabe pensar que los gobiernos que están detrás de estos prototipos secretos tengan tal cantidad de variedad de aparatos por probar como los que se registran en la casuística ovni mundial.
Como hemos visto se trata de un caso realmente esclarecedor de la presencia de aeronaves no identificadas en los cielos de todo el mundo y en concreto, en esta ocasión, sobre los cielos de la superpoblada Bélgica. En total fueron recogidos unos 4.000 casos en el tiempo que duro la oleada. La Sociedad Belga para el Estudio de los Fenómenos Espaciales, SOBEPS, ha editado varios sumarios de prensa y un voluminoso libro recopilatorio de mas de 500 paginas. Al número de casos ya dichos hay que añadirle el centenar de fotografías, unas 50 filmaciones y el hecho excepcional de la colaboración abierta de las fuerzas militares con los civiles, como vemos, una amplia lista de evidencias, generadas tan solo por un solo caso, para aquellos que aun se niegan a admitir la realidad de los fenómenos extraños.
Y como conclusión final decir que actualmente, al mes de mayo de 2001 estamos asistiendo a lo que puede ser una oleada de ovnis triangulares también, pero en este caso, en el sur de Australia.
Daniel T. Fox |