Estamos ante uno de tantos hombres salvajes y que entraría en el grupo de llamados Protopigmeos y que se reparten en el mundo, y éste en concreto en África, siendo uno de los nombres con el que se conoce a esta criatura, que recibe otras denominaciones en otras partes del mundo donde ha sido avistada , lo que da más veracidad a su existencia ¿Nos encontramos ante nuevas especies de homínidos sin catalogar , o aún no se han extinguido otros representantes de la raza homo o pre homo?
© Juan J. Sánchez Ortiz . Dibujo del autor Según las descripciones así podría ser el Agogue, Agogwe, Kakundakari et.

Estamos ante uno de tantos hombres salvajes y que entraría en el grupo de llamados Protopigmeos y que se reparten en el mundo, y éste en concreto en África, siendo "Agogue" uno de los nombres con el que se conoce a esta criatura, que recibe otras denominaciones en otras partes del mundo donde ha sido avistada , lo que da más veracidad a su existencia ¿Nos encontramos ante nuevas especies de homínidos sin catalogar , o aún no se han extinguido otros representantes de la raza homo o pre homo?

Bueno, empecemos por enumerar las diferentes denominaciones por las que se le conoce según los distintos territorios del continente africano, quizás alguna nos suene. El agogue es el nombre por el que se le identifica al norte de Mozambique, Kakundakari en Congo , en la República Centroafricana Kara-Komba, Kilomba en Zimbague y en algunas regiones del Congo. Por sus características también se le dice Sehite en Costa de Marfil, quizás la zona más alejada de ese radio que abarca el sur de África central. Más lejano queda el Orang Pendek de Sumatra del que algunos investigadores han sugerido que podrían ser especies emparentadas.

Las características morfológicas de agogue son las siguientes: Mide de 1 metro a 1’30. Su pelaje es de un marrón anaranjado y la piel también tiene unos tonos parecidos. Su frente es redondeada, tiene pequeños colmillos, los brazos largos y las piernas cortas. Pies grandes y dedo gordo ligeramente más grande que el resto y algo separado, pero no oponible.
El Agogue ha pasado a la leyenda popular, incluso en algunas comunidades congoleñas dicen que sólo pueden ser vistos una vez en la vida y que si les das de comer te lo agradecerán haciendo tus tareas mientras duermes. En el norte de Mozambique son menos amables, en su folklore aparecen con capa marrón y bastón, se les considera escurridizos cascarrabias y poco amigables y, además, trae mala suerte matarlos.

ENCUENTROS
Los avistamientos se empiezan a registrar a partir del primer encuentro documentado con el hombre blanco y este ocurre en 1900 por el capitán William Hitchens, pero no sería hasta Diciembre de 1937 que en un polémico artículo en “Discover magazine” daría a conocer este hecho, narrado de la siguiente manera:

<<Hay hombres-salvajes misteriosos, tales como el agogwe, los pequeños hombres peludos, que se dicen están al acecho en los bosques de Ussure y de Simbiti en el lado occidental de los llanos de Wembare. Hace algunos años que me enviaron en una búsqueda oficial de leones a esta área.(...) Mientras esperaba en un claro del bosque a un manatí, vi las dos pequeñas, criaturas peludas y de color marrón que venían del bosque denso hacia un claro y desaparecieron en el otro lado entre los matorrales. Eran como pequeños hombres, cerca de cuatro pies de alto, caminando verticalmente, pero cubiertos de un pelaje rojizo. El cazador nativo que me acompañaba con la boca abierta con una mezcla de asombro y miedo, me dijo: - Eran agogwe, los pequeños hombres peludos que uno ve una vez en el curso de la vida-.>>

El Capitán Hitchens fue acusado de farsante por la comunidad científica y se le ridiculizó. Pero se vio apoyado a través del oficial británico Burgoyne Cuthbert que escribió una carta a la revista Discovery en 1938 contando el avistamiento de algo similar en 1927 mientras viajaba por África oriental a bordo de un barco de carga japonés. Burgoyne escribió:

<<Pasamos lo suficientemente cerca a la tierra para verlo claramente con un catalejo de 12 aumentos. Había una playa con la luz por encima de los arbusto en los que varias decenas de babuinos. A juzgar por sus movimientos cazaban y hacían recolección de mariscos y cangrejos. Dos babuinos de color blanco puro se encontraban entre ellos. Estos son muy raros, pero yo había oído hablar de ellos anteriormente. Vimos como dos hombres pequeños color marrón salían caminando de la selva hacia abajo entre los babuinos. No conocen ningún mono similar o ninguno que no perturbe a los babuinos. Ellos estaban lejos para verlos con detalle, pero estos pequeños humanos como animales, median probablemente entre 4 y 5 pies de altura(1 o 1`3 metros), muy elegante y vertical en su figura. En ese momento yo estaba muy emocionado, ya que, evidentemente, no era ninguna bestia de la que yo había oído o leído. Más tarde un amigo y cazador de caza mayor me dijo que él estaba en África Oriental portuguesa, actual Mozambique, con su esposa y otros tres cazadores, y vio a una especie similar a la madre, el padre y un hijo, caminaban a través de un claro en la selva. Los nativos le prohibieron disparar a gritos. >>

Con este otro avistamiento quedó apaciguada la controversia y para algunos quedó demostrada la existencia de estas criaturas. Aunque después de leer ese artículo para mi gusto son comprensibles las dudas que podía generar Hitchens, ya que el hecho de que en el mismo, titulado “Bestias africanas misteriosas”, relate no sólo su encuentro con Agogue, criatura tan escurridiza y difícil de ver, sino que además también relata haberse topado con otras de esas criaturas míticas como es el Mngwa o Nunda , aunque de forma indirecta ya que ayudó a remendar heridas de un nativo experto cazador de felinos que había sido víctima de esa criatura (Más información http://www.esencia21.com/01_CRIPTOZOOLOGIA/31_NUNDA.html ), o como el caso del oso nandi, del que dice haber oído él y sus acompañantes el peculiar grito de este críptido, en una cacería en su búsqueda. (Más información en http://www.esencia21.com/01_CRIPTOZOOLOGIA/04_OSO_NANDI.html). Si ya es difícil un encuentro cercano con alguna de estas criaturas, pues con varias aún de forma indirecta, entiendo que escame, pero lo cierto es que cosas más raras se han visto y Hitchens añadía y documentaba con testigos fiables.

Lo que sí creemos muy acertado es la forma en que considera el conocimiento de los indígenas sobre su propia fauna (por propia experiencia los he visto reconocer una especie por el tipo de mordida o ataque a una presa) defendiéndolos ante los que tratan de decir que no hay que tenerlos en cuenta como testigos de animales, llamémosles, extraños. No confundamos luego su tendencia a mitificar o dar explicaciones fantásticas afines a su cultura, lo que es una integración de lo desconocido a las creencias y su mapa del mundo, como también hacemos nosotros en nuestro mundo y a nuestra manera.

Otro encuentro más cercano en el tiempo fue el que protagonizó Charles Cordier, profesional de la captura de animales para museos y zoológicos. Persiguió el Kakundakari en Zaire a finales de la década de 1950 y principios de los 60. Cordier lo relató de la siguiente forma: <<Una vez un Kakundakari se había enredado en una de mis trampas de pájaro. Se zafó y cayó ante mi cara, rodando se incorporó, tomó la soga de sus pies, y se fue tan rápido que el africano más próximo no pudo hacer nada>>.

EL Kara-komba “sospechoso de suplantación de personalidad

Desde entonces pasó varios años intentando capturar alguno, pero no sería hasta 1961 que encontró unas huellas de estas criaturas. Se puso en contacto con el padre de la criptozoología, Bernard Heuvelmans, con el que también colaboró en la búsqueda de críptidos. Cordier además supo que en 1957 en un campo de la explotación minera no muy lejos de su encuentro mataron a un agogue y se deshicieron del cuerpo sin darle gran importancia y sin poder localizar los restos. “No encuentro actualmente ninguna razón para negar la existencia del Kakundakari, y espero que un cierto día Charles encuentre a la criatura” comenta el prestigioso biólogo George B. Schaller en su libro "The Year of the Gorilla" (1964). El también prestigioso zoólogo y biólogo Ivan Terence Sanderson hace mención a los grandes conocimientos de este personaje en su libro “Abominable Snowmen: Legend Come to Life” (1961) ambos autores lo conocieron cuando este buscaba a la criatura y lo consideraban un hombre sensato digno de credibilidad y gran conocedor de la fauna, o sea, un testigo muy válido.

Según declaraciones del reputado paleontólogo Pascal Tassy a principios de los años 80 todavía se recogían informes de encuentros con este tipo de criaturas también en África meridional

Como decíamos en estos casos, han sido avistamientos de hombres blancos. Los nativos de las zonas también los han tenido innumerables, pero en muchos casos son despreciados por ignorantes y supersticiosos. Lo cierto es que hace mucho tiempo de los últimos avistamientos, aunque en esas zonas la selva es bastante impenetrable y los conflictos bélicos a la que suele estar sometida hacen que la exploración biológica sea deficiente. Aún podrían sorprendernos nuevas especies de grandes dimensiones.

UN AVISTAMIENTO, hasta hora no registrado
Existe otro avistamiento que a mi parecer se pasa por alto y no se incluye entre los encuentros con este críptido, pero que creo que sí merece una mención. En realidad lo que buscaba el explorador de los años 60 y criptozoologo francés Christian le Noel eran personas que hubieran visto los llamados Kara-Komba que son una especie de tribu pigmea desconocida y rodeada de cierta leyenda cuyo único parecido con el agogue sería su tamaño, pero como los segundos visten con pieles en un rápido vistazo podrían confundirse entre sí ante un testigo profano que conociera la existencia de uno y no del otro, con lo cual sería interesante repasar los reportes sobre estas dos casuísticas por si han dado confusiones.

El caso al que nos referimos no es del tipo de confusión descrita en las líneas anteriores. Veamos. En esta ocasión se trata de un Masai de la República Centro Africana que vio algo de tal manera que pudo recrearlo en una figura de ébano de unos 22 cm a petición del criptozoólogo y esto que representó es lo que vemos en la foto. Seguramente Le Noel interrogó a un testigo que había visto a un pequeño hombre salvaje, pero lo que parece que vio este Masai fue un agogue. Si no, juzguen ustedes mismos. No obstante, sólo es una especulación mientras esperamos la respuesta de los hechos reales por parte del propio Christian le Noel.

TEORIAS

Gibón de Manos Blancas (Hylobates lar)

Existen dos teorías fundamentales en cuanto a la existencia de esta especie. Una sostiene que es alguna especie de los gibones en África que es un tipo de monos menores. Hoy en día sólo se encuentran en Asia. Apenas tienen cola, su morfología es muy cercana a la humana. Como podemos ver en la foto se puede asemejar mucho a las descripciones de nuestros proto-pigmeos, pero la cuestión es que es una especie eminentemente arborícola y aunque rara vez lo hacen, cuando bajan caminan de forma bípeda, quizás pudieran evolucionar en África.

Personalmente la que más interesante me parece es la que sostiene que podría ser un tipo de austrlopithecine frágil primate bípedo perteneciente a la familia de los llamémosles pre-homo 2,5- 4,5 millones de años antes y que podría haber sobrevivido. Esta teoría ya fue sostenida hace mas de 50 años por Bernard Heuvelmans el padre de la criptozoología y mantenida por investigadores en la

Dr. Kazimierz Stolyhwo fundador del departamento de antropología en la Universidad de Varsovia

actualidad como el Zoólogo, ictiólogo François de Sarre, La antropóloga francesa Anne Dambricourt-Malassé, Pascal Tassy paleontólogo del museo de la historia de Paris entre otros muchos que creen en la posibilidad de que alguno de estos animales misteriosos sean algún homínido antiguo o algún superviviente de la raza homo.

Lo cierto es que pensar en la supervivencia de especies tan antiguas sin apenas modificaciones es algo bastante improbable. Existe una larga lista tanto de mamíferos, aves, peses insectos y plantas que entran dentro de esta clasificación, como por ejemplo entre los mamíferos el Monito del Monte (Dromiciops gliroides) o Caballo de Przewalski (Equus ferus przewalskii) o el famoso Celacanto dentro de los peces y si tenemos en cuenta que la evolución es parte de la adaptación al medio, el hecho de que las selvas africanas que nos ocupan, tienen millones de años sin apenas cambios en su ecosistema, las convierten en el lugar ideal para que se den la supervivencia de este tipo de primates emparentados tan directamente con el hombre. Por otro lado, desde mi punto de vista, eso desestima la 1º teoría porque los gibones no tienen en principio una razón para evolucionar como seres no arbóreos.

Como caso curioso y muy poco conocido existe el siguiente hallazgo: Un experto como el fundador del departamento de antropología en la Universidad de Varsovia el Dr. Kazimierz Stolyhwo, publicó un informe en el “Boletín del International de la Academia de Ciencias de Cracovia” de febrero 1908 y en la revista Nature ( en abril 1908, vol. 77, P. 587) sobre el descubrimiento de un cráneo de Neanderthal, encontrado como parte de un esqueleto en una tumba que también contuvo un juego de puntas de lanza y cadena de hierro. Calculaba su antigüedad hacia la edad media. Esto claro pasa a ser parte del montón de casos de casuística incómoda que se olvida para mantener lo establecido, pero éstos se acumulan y cada vez son más. Quizás sería bueno repasar las iconografías medievales que representan al llamado “hombre salvaje” y tomadas todas ellas como simbólicas.

¿Paleontología Vs criptozoología?

Foto del cráneo de neandertal “medieval” y parte del estudio del Dr. Kazimierz Stolyhwo. Publicado en 1908

La aparición del hombre de flores, ese nuevo ejemplar de pequeño homínido bípedo (para saber más http://www.esencia21.com/01_CRIPTOZOOLOGIA/13_HOM_FLORES.html) en una época paleontológica tan reciente como unos 18.000 años marcando un antes y un después, al igual que lo han hecho otros muchos hallazgos en las teorías de la evolución del hombre y ha servido de apoyo p ara ciertas teorías criptozoólogicas siempre tan en tela de juicio para los pragmáticos.

Con todos mis respetos, para lo que considero la noble ciencia de la paleontología, sepamos que desde el S. XIX hasta 1990 se pensaba que a partir del último pleistoceno la única representante de la raza homo era el Sapiens y se llego pensar en una evolución lineal de estos. Pero ahora se sabe que en los últimos 10.000 años el hombre tal como hoy lo conocemos compartió el mismo suelo con el H. Erectus ., H. Neanderthaldel y ahora por último con el H. Floresiensis. Es decir que el evolucionismo humano es una ciencia en constante revisión. Desde sus comienzos se han ido produciendo cambios bruscos en sus teorías, algunas sin embargo han costado mucho moverlas y pruebas que tiraban lo establecido pasaban a lo anecdótico.

En(Octubre 1981) la pretigiosa revista Science publicó un artículo en el que fue admitido que el estatus humano del Neanderthal había sido durante mucho tiempo calumniado. El tema del artículo era sobre el escultor, Jay Matterens especialista en encarnar cráneos para pruebas forenses. Con la ayuda del anatomista, Matterens, había reconstruido sobre un cráneo de un hombre de Neanderthal su cara y el resultado indudablemente humano había escandalizado a muchos paleoantropólogos. Matterens admitió que tuvo que luchar contra sus propios prejuicios a la hora de dibujar lo que las medidas indicaban. El artículo acababa con la conclusión de que:

"En la perspectiva de muchos, la historia de la evolución humana ha sido fantaseada para adecuarse a necesidades distintas al rigor científico".

Hoy cada vez se sabe más lo cerca que estaban los Sapiens a lo brutos e inferiores neandertales en inteligencia incluso en los últimos estudios sobre “tecnología” comparada (para saber más http://esencia21.wordpress.com/2008/08/27/homo-sapiens-no-era-superior-al-neandertal/) Este, entre muchos ejemplos que existen en este sentido, demuestran que la paleontología aunque respetada ciencia es muy susceptible de cometer errores, cosa por su puesto normal, pero, que a la criptozoología se los hubiera considerado imperdonables.

Pero el problema en realidad es mantener ese error por no replantear lo conocido y cuando la criptozoología, pese a ser apoyada por importantes zoólogos , biólogos paleontólogos, etc. lucha denodadamente por pasar de pseudociencia a algo más, cosas como estas nos hacen pensar que pese a los éxitos en descubrir especies que se creían mitos o redescubrir desaparecidas incluso hace miles de años, la criptozoología sigue sin ocupar su puesto. Aun así, lentamente va ganado prestigio y terreno.

AUTOR: Juan José Sánchez Ortiz

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