Al llegar a la isla de Manhatan nos quedaremos sorprendidos por lo descomunal de la ciudad, tenemos la impresión de encontrarnos en un gigantesco bosque de secuoyas que se elevan cientos de metros ante nuestros ojos, cuyo tronco es de acero y sus copas de hormigón. El ruido es incesante y el ritmo de sus habitantes frenético. En cuanto nos movemos entre estas moles realmente pensamos sí en una ciudad como esta es posible encontrar algún tipo de vínculo con el mundo criptozoológico, apenas un resquicio con lo más exótico de la fauna. Se trata de una duda comprensible si tenemos en cuenta que ya de por sí resulta extremadamente difícil encontrar en sus calles animales típicos de cualquier ciudad, como perros o gatos, por lo que la idea de toparnos con algún críptido parece una labor casi imposible. Sin embargo, las apariencias engañan.
Nuestros primeros pasos se dirigirán inevitablemente al Museo de Historia Natural, donde seguramente realizaremos la parada mas larga e interesante de Nueva York. Subiremos por la Octava Avenida o bien por Broadway hasta encontrarnos con el mismo. Por aquí llegaremos al famoso Central Park, donde también encontraremos algunas cosas curiosas, pero por ahora dirijamos al museo. Llegamos al cruce con la calle 77th y ante nuestros ojos se alza un inmenso y bello edificio, que dada su envergadura intuimos nos llevara varias horas recorrer.
Su hall en la entrada oeste de Central Park es impresionante, y según accedemos al interior nos salen al paso dos enormes moles que antaño recorrieron el planeta. Los huesos de un gigantesco Barosaurio, de hecho, este ejemplar, es el más grande del planeta se alza ante nosotros mostrándonos su majestuosidad, y nos anticipa un recorrido que sin duda será excepcional y no exento de gratas sorpresas. Comenzamos nuestro viaje por la sala contigua y ya allí descubrimos nuestra primera sorpresa: la sala de los “Mamíferos Africanos”.

En su lado izquierdo, tras una enorme vitrina encontramos al, este año centenario, enigmatico Okapi. El Okapi (Okapia Jhonstoni), representado en el museo por tres ejemplares disecados, fue descubierto en 1901 en el Congo, pero no seria hasta 1918, que se capturara uno vivo para llevarlo a Europa. Sir Harry Johnston, el hombre que principalmente llevo al descubrimiento del Okapi, recogió informes en el Congo desde antes de 1900, según estos, los nativos del Congo, así como de otras tribus pigmeas, describían un animal, que era como un cruce entre una jirafa y una zebra. Un animal mas propio de los cuentos de fantasía que de la realidad según las descripciones, un fósil viviente, dijeron algunos biólogos. Jhonston consiguió llevar en 1900 algunas pieles y cráneos del Okapi a Londres, pero los científicos, pese a tener estas pruebas, deseaban un ejemplar vivo, cosa que no sucedería hasta un año después. En la actualidad el Okapi, se encuentra casi exclusivamente en las selvas tropicales de Ituri, al noroeste de la Republica Democrática del Congo. Paso por una época de crisis cuando en 1970 casi se extingue, posiblemente por lo que la comunidad científica califico como el descubrimiento animal de mayor envergadura del siglo que comenzaba, y todo ello, pese a que en 1933, había sido declarado animal protegido. Hoy en día el Okapi es el emblema de la Sociedad Internacional de Criptozoologia.
El resto de esta segunda planta, consta de un paseo por diferentes culturas del mundo y un lugar muy reciente, en el que disfrutaremos uno de los mejores paseos virtuales por el universo, el Planetario Rose Center, quizas el mas moderno del planeta. Pero por subamos a la tercera planta.
SALA DE ANTIGUOS CRIPTIDOS
En esta planta, lo mas interesante criptozoologicamente hablando, lo encontramos en el lugar dedicado a los reptiles y anfibios, aquí tendremos que detenernos casi en cada una de las exposiciones. Dos gigantescos cocodrilos nos dan la bienvenida a la sala, como advirtiéndonos de las grandes sorpresas que vamos a encontrar. En las vitrinas del medio encontraremos tres Dragones de Komodo, devorando una presa, la belleza de los animales y su tamaño nos sobrecogen. Los dragones de Komodo causaron una gran impresión en la comunidad científica cuando fueron descubiertos en 1912, curiosamente junto a otro extraño animal, el Hipopótamo Pigmeo. El descubrimiento del Dragón de Komodo, dio la razón una vez mas a los criptozoologos, quienes se adelantan a estos descubrimientos con sus “historias de leyendas y fantasía” tal y como los describen muchos otros científicos que se muestran en desacuerdo con esta ciencia aun no reconocida. Su descubrimiento, alentó a otros investigadores a impulsar la búsqueda de un hermano mayor del Dragón de Komodo, el Megalania, un gigantesco reptil que vivió en Australia hace millones de años, exactamente en la época del Pleistoceno, el cual media alrededor de 8 o 9 metros y 1000 libras de peso, frente a los 3 o 4 del Dragón de Komodo y sus 300 libras de peso.
Una de las principales personalidades que se ha molestado en seguir la huellas del Megalania, y nunca mejor dicho, ya que informa tener en su propiedad los moldes de las huellas del referido animal, es el criptozoologo australiano Rex Gilory. Estas huellas las obtuvo cuando en 1979, un granjero le informo del avistamiento de uno de estos animales, el cual había dejado su huerto plagado de las mismas, unas 30 en total. Ese mismo año se produjo un encuentro cercano con un testigo de excepción, el herpetólogo, Frank Gordon, quien después de una excursión a pie por las montañas de Wattangong, en Nueva Gales del Sur, volvió a su coche y tras arrancar el motor, vio como algo se movía muy cerca de donde se encontraba. Creyó que era un tronco rodando ladera abajo, pero al observarlo mejor se dio cuenta que era un gigantesco lagarto de mas de 10 metros de longitud, que sobresaltado por el ruido del motor había huido, hasta esconderse en las montañas cercanas.

Dejando de observar los dragones, y girando solo la cabeza, veremos el esqueleto de lo que debió ser en su día una gigantesca Anaconda de al menos 7 u 8 metros de longitud, en cuya parte posterior de su vitrina podremos ver una reproducción de la misma. Poco podemos decir de las serpientes gigantes que no se haya dicho ya, su existencia esta mas que probada, las fotografías de las mismas así lo demuestra, además de los informes reales que hablan de cómo estas serpientes devoran a desprevenidas y descuidadas personas, como muestran las imágenes que acompañan este articulo. Un defensor acérrimo de estas teorías lo encontramos en la figura del explorador Henry Fawcet, un personaje que dio su vida en la búsqueda de estos animales, llego a defender en mas de una ocasión, la existencia de auténticos monstruos que superaban los 18 o 20 metros de longitud, que el había visto con sus propios ojos.
Aun sin salir de la sala podremos disfrutar de algún que otro extraño animal, como uno de los mas grandes Megalobatrachus Gigantes, sino el que mas, concretamente el Mudpuppie (como se le cono e generalmente) Japonés. Este curioso Neotenic (larvas permanentes) llega a superar el metro de longitud, mientras que por el contrario su hermano gemelo de las zonas meridionales de EE.UU. como Québec, Missouri o Georgia, llega a alcanzar tan solo los 30cm, a pesar de que varios investigadores hallan recogido relatos de encuentros con animales similares a los Mudpuppies, de un tamaño descomunal en los mencionados lugares de EE.UU., incluso alguno de estos casos se han registrado muy cerca de Nueva York, exactamente en el condado de Nueva Jersey, dicho avistamiento fue registrado por el periodista de la revista “Argoy”, Iván T. Sanderson. En el, cita como en una laguna cercana a su casa vio lo que describió como un gusano de color rosáceo con dos largas extremidades, aunque Sanderson afirma que solo observo una porción del animal, calculo que podría medir alrededor de 2 metros de longitud.

Cuándo nos hallamos aburrido de esta sala, cosa que para los amantes de la criptozoologia resultara muy difícil, será mejor dirigirnos a la cuarta planta del edificio, donde encontraremos el mayor atractivo, para muchos, del museo, la sala de los Dinosaurios.
DINOSAURIOS, HOY QUIZAS COMPAÑEROS DE VIAJE
Esta sala es la principal atracción del museo, y cuando se entra en la misma y se camina entre los restos de los descomunales dominantes del planeta, hace millones de años, uno es capaz de comprenderlo. Caminaremos entre depredadores como el Tyrannosaurus Rex, o los Velocirapteres, sin faltar claro esta algunos herbívoros como el impresionate Stegosaurus, o el bello Triceratops, pero seguro que nos llamara poderosamente la atención la sala de los Mamuts, con un total de hasta 4 esqueletos de diferentes tamaños de esta especie de Elefante Lanudo, del que en la actualidad se cree, en escasos círculos de criptozoologia, pueda existir un pariente cercano que presente las mismas características de pelaje en el cuerpo. Esta teoría es muy difícil de mantener en pie sin que se derrumbe cual castillo de naipes, si bien es cierto que alguna especie de Elefantes a sido descubierta recientemente como el Elefante Pigmeo, del que se tenían noticias desde 1906, pero no fue hasta 1970 cuando se exhibió uno en el Zoo de Kinshasa en el Zaire, ejemplar que cuando murió, se creyó habría sido el final de la especie, hasta que el explorador Alemán Harald Nestroy obtuvo las fotografías en el Congo de cuatro adultos y dos crías de la mencionada familia de elefantes en 1990.
Prosiguiendo el camino por esta excitante sala veremos entre otras cosas el esqueleto del que se supone habitante del mil veces nombrado Lago Ness, quizás el criptido que mas represente el estudio de la criptozoologia junto con el Bigfoot, todo un símbolo en su estudio. El esqueleto en cuestión es el de un Plesiosario, que muestra como podría ser efectivamente el monstruo del Lago Ness, cariñosamente llamado Nessie, del que se conocen sus primeros avistamientos en 1933. Pero no dejemos de mirar por encima de nuestras cabezas, el mas mínimo espacio ha sido utilizado como exposición en este museo, lo cual le da un aspecto mas grandioso si cabe a criaturas como las Tortugas Gigantes que cuelgan del techo, ejemplares que alcanzan los casi 3 metros de longitud, o dentaduras descomunales pertenecientes entre otros al Megalodon (Carcharodon Megalodon)otra criatura que ha hecho correr ríos de tinta entre artículos y libros de esta materia. EL Megalodon, cuyo nombre hace referencia a sus 17 filas de dientes del tamaño de una mano, y capaces de destrozar de un bocado a animales del tamaño de una vaca. Este escualo fue un gigantesco depredador que vivo hace unos 10.000 años dominando seguramente la profundidad del los mares de aquel entonces. Los tiburones son de las criaturas mas antiguas del planeta, su adaptación al medio, y su resistencia a los cambios climáticos y geológicos del planeta a propiciado que los ictíologos, consideren la posibilidad de la existencia de alguno de estos descomunales terrores del mar. El relato mas extendido que probaría la existencia del Megalodon, lo encontramos en el libro del naturalista David Stead, “Tiburones y Rayas de los Mares Australianos”,el escritor recoge en sus paginas un relato obtenido de boca de unos pescadores de Port Stephens en 1918. Estos pescadores, acostumbrados a ver ballenas e incluso tiburones se encontraron mientras faenaban en aguas cercanas a la isla Broughton, un gigantesco escualo al que no dudaron adjudicar un tamaño de al menos 35 metros de longitud. Generalmente se cree que podría existir una colonia viva en las profundidades avísales de mar adentro, donde obtendrían todo lo necesario para su supervivencia. Sus esporádicas apariciones en la superficie se deberían a alteraciones en sus ecosistemas, bien sean de tipo geológicas o de otra generalidad.
En varias ocasiones nos hemos referido aquí a animales extintos que se cree pueden haber sobrevivido hasta nuestros días, esta teoría es una de las que mas aire insufla a la criptozoologia, y muestras de que esta se cumpla, las hemos encontrado en mas de una ocasión, como en los famosos cangrejos cacerolas, animales con mas de 600 millones de antigüedad, o la aparición en 1998 de un escarabajo con escamas y espinas que posee una edad de mas de 200 millones de años en Australia, todo ello sin nombrar al celebre Celecanto, un extraño pez de mas de 65 millones de años, del que solo se conservaban sus restos fósiles, y al cual veremos en nuestra ultima parte del recorrido en el museo, dirijámonos hacia allí.
LA SALA DE LA GRAN BALLENA AZUL
Al entrar en la sala una enorme maqueta a tamaño real de una ballena azul, nos da sonriente la bienvenida al mundo de los mares. A partir de aquí veremos los mas curiosos animales marinos, y muy cerca al final de la sala el mas interesante, un ejemplar disecado de un Celacanto acompañado, de hasta ahora, sus únicos restos, los fósiles. Otro animal que encontramos en esta y otra sala es la representación del ataque de un Cachalote a un Calamar Gigante, que, aunque aun no finalizada, si esta abierta al publico. Abandonando esta sala, caminaremos hasta la estancia de Biodiversidad, donde veremos toda una representación animales que cubre cada centímetro cuadrado de las paredes.
Desde especies a tamaño real, colgando del techo como pueden ser Medusas de mas de diez metros o Calamares y Pulpos Gigantes, junto con alguna de las Langostas mas grandes del planeta que alcanzan el metro de largo, sin olvidarnos de la mas pequeña de las mariposas. La maqueta del temido Calamar Gigante perteneciente a la especie Architeuthis Dux, del que se creía su existencia solo en cuentos de pobres lobos de mar, es verdaderamente impresionante, atravesando con sus dos tentáculos principales la transversalidad de toda la sala. Dirigiéndonos ya a la salida del museo, nos encontramos con la ultima sorpresa de nuestro recorrido criptozoologico en el complejo. La Canoa Haida, que si bien en un principio no parece representar nada extraño, al final de la misma observaremos algo que parece estar fuera de lugar. Un enorme licántropo en actitud amenazante parece querer devorar a sus tripulantes. Sin embargo la finalidad del mismo, que nos recuerda enormemente al caso de licantropía vivido en España por Manuel Blanco Romasanta, aparenta ser únicamente decorativo.

CAMINO A CENTRAL PARK
Abandonando el Museo con la sensación de haber salido de un Mundo Perdido, podríamos adentrarnos en el denominado pulmón de la ciudad de Nueva York, el Central Park. Una vez en su interior podremos descansar de tan ajetreada visita y si no apetece contemplar uno de los partidos de Béisbol, deporte emblemático en EE.UU., en cualquiera de los mas de diez campos de este deporte que se hallan en el interior del parque. Seria apropiado no abandonar el Parque sin dejar de ver otro curiosos símbolo en su interior. En nuestro caminar hacia el Castillo de Belvedere, nuestro próximo objetivo, no debemos perder de vista la decoración de las columnas de la plaza principal, la Bethsada Fountain, decoradas con varios motivos, cuanto menos curiosos, como brujas sobre escobas entre otros, además de, como no, el impresionante Obelisco Egipcio que se encuentra en la zona mas próxima al Museo Metropolitano.
El Castillo Belvedere, se inauguro en 1866, y desde entonces se utiliza como centro de observación de la fauna del Parque además de cumplir las funciones de un centro meteorológico. Además de la belleza del Edificio, no llama poderosamente la atención la decoración de la puerta principal, donde encontramos un Gran Basilisco que nos bautiza la entrada al recinto. El Basilisco esta mas vinculado a la mitología que a la propia criptozoologia, pero existen algunos documentos que podrían hacer pensar en una criatura que contribuyo a la creación de este, la cual, hubiera existido en la edad media. Unos documentos fechados en el siglo XVIII, describen un insólito suceso ocurrido en la iglesia de Renwick, mientras se efectuaba una restauración de la misma.

Sucedió en 1733; cuando unos trabajadores levantaron el piso de la iglesia, se encontraron con algo que los marco tanto como para dejar una crónica escrita que perdurara hasta nuestros días. Un terrible monstruo alado surgió de entre los cimientos en actitud defensiva al ser despertado de su largo letargo. El animal fue descrito por los trabajadores de una forma que hoy coincide con otras descripciones que se atribuyen al mítico basilisco.
FINAL DE VIAJE
En la recta final de nuestro recorrido y para aquellos acérrimos aventurados que no quieren perder ni un solo detalle, podríamos bajar por la Quinta Avenida contemplando los detalles de las fachadas de estilo francés que recorren la avenida, las gárgolas y demás seres mitológicos serán la nota principal, siendo su mejor exponente la embajada Francesa. Luego, al llegar a la esquina sur del Parque, tomaremos la Séptima Avenida, donde al iniciar su descenso veremos la fachada mas impresionante de todas, Los Apartamentos Alwyn Court, la cual esta recubierta de impresionantes Dragones y Salamandras de Fuego.
Y si ya alguno se quiere aproximar en una visita mas que curiosa al Museo del Portaaviones Intrepid, al sur de la isla, y muy cerca de donde han desaparecido las Torres Gemelas del World Trade Center, podremos ver en su interior una curiosa estatua ecuestre, cuyo jinete se defiende de algún monstruoso animal que surge de entre las bombas de los aviones enemigos, ¿Una alusión a criaturas mutantes por la radiación o un simple simbolismo? No lo sabemos, ya que ningún cartel hace alusión a la misma.
Evidentemente Nueva York tiene uno y mil atractivos, pero que no olvide el visitante que hasta el mas curioso de los detalles puede hacer un viaje tan interesante para un criptozoologo, como a una pequeña selva, aunque en esta se sustituyan las palmeras y enredaderas por enormes rascacielos y sus animales por el rugir de los automóviles en las largas Avenidas. |