La bestia de Bungoma
Volvamos a los supuestos felinos extraños, eso si menos llamativos que los anteriores, se trata del caso de una criatura que causó matanzas de ganado en Kenya en el distrito de Mayanja, en 1974 alarmando a la población local.
A menudo se lo ha descrito como mayor que un leopardo, con las garras y las patas muy similares a las de un león, la cabeza parecida a la de un tigre y el cuerpo manchado con rosetas similares a las de un leopardo o un jaguar, pero también lo han identificado o descrito como un guepardo gigante. Se los ha descrito como depredadores nocturnos, solitarios aparentemente, y con mucha astucia y habilidad para eludir las trampas y los cebos que se utilizaron para intentar capturarlos. Se produjo algún ataque al hombre pero sin consecuencias mortales.
Los leopardos son bastante raros en esta región y los leones hace bastante tiempo que no habitan en ella, por lo que sigue siendo un misterio la identidad de estas criaturas. Quizás podrían ser algún tipo de variedad o raza de leopardo con un patrón de coloración poco habitual, o algo relacionado con los famosos guepardos reales, o bien una nueva especie de felino emparentada con leopardos o guepardos. No obstante y dados los escasos datos de los que se dispone es difícil pronunciarse al respecto. Si bien según dicen, después en alguna trampa se ha capturado algún leopardo anormalmente grande y agresivo.
El Felino misterioso de Grahamstown; Damasia
Un misteriosos asesino de ganado
Grahamstown, Sudáfrica, 1880. Dos extraños felinos resultan abatidos por los cazadores locales, después de una oleada de ataques a animales y humanos. El color del fondo de su capa era rojizo oscuro, aclarando a anaranjado en los hombros. No presentaban casi rosetones, sino que tenían manchas negras, similares a los de los guepardos separadas, pequeñas, numerosas, que a veces se unían en placas grandes y extensas en diversos lugares, entre otros formando una larga línea negra desde la cruz hasta la cola, su vientre era de color blanquecino con manchas negras y finas rayas, las marcas de su cara eran similares a las de un leopardo. El fenómeno de ataque de estos animales provocó una histeria colectiva y empezaron los rumores sobre estas extrañas criaturas felinas que nadie, al parecer, había visto hasta ahora.

Antecedentes históricos
No obstante, después de investigarse el caso se llegó a la conclusión de que este tipo de ataques y avistamientos, no eran en absoluto, ni algo nuevo, ni un fenómenos aislado. Desde el siglo XVIII que se tenga noticia, en los Aberdares (el mismo lugar donde por cierto al parecer también habita el Marozi) ya se hablaba del Damasia o Ndamathia un extraño felino similar al leopardo, pero con unas marcas en la piel muy diferentes, un pelaje espeso más oscuro y de mayor tamaño que éste ultimo, además las diferencias en su comportamiento también eran evidentes pues este tipo de animales hacían vida en las montañas y se movían generalmente en parejas. En los años 20, el famoso cazador ya mencionado G. Hamilton-Snowball logro abatir a un extrañísimo felino, que en su forma parecía un leopardo pero que aparentemente visto de cerca, no tenía nada que ver, pues era de un tamaño realmente grande, más, según relató Hamilton, que cualquier leopardo que el haya podido abatir o ver alguna vez. Su coloración era rojiza y muy oscura, y su pelaje era muy espeso, nada similar al corto y duro pelaje del leopardo africano y por supuesto, las marcas que poseía en el pelaje eran totalmente distintas de leopardos o guepardos.
Cuando la población local de la zona donde se encontraba Hamilton vieron el cuerpo del animal abatido enseguida lo identificaron, ellos conocían a esa criatura como Damasia, un animal al parecer distinto del león, del guepardo y del leopardo, o al menos así lo referían ellos.
Dudas sobre su identidad
En un principio, la teoría mas valorada fue que se trataba de algún híbrido felino, de leopardo con algún otro tipo de gran gato. No obstante, a día de hoy la teoría mas aceptada es que se trataran de leopardos mutados, es decir leopardos pseudomelanísticos o pseudomelánicos, con un tipo de exceso de pigmentación parcial que provoca grandes manchas o placas de color negro en el cuerpo, lo que vendría a ser un intermedio entre el leopardo melánico (conocido popularmente como pantera negra) y la variedad de coloración normal, de fondo amarillento y rosetones negros. Fenómeno que ya ha sido identificado correctamente en otros felinos similares como el guepardo (guepardo real) y el jaguar, se sabe que ocurre a ciencia cierta.
Sin embargo, esta alteración o mutación genética del manto, no explica satisfactoriamente ni el tamaño desmesurado de estos animales para ser leopardos, ni su pelaje espeso (que el leopardo normal no posee) ni su coloración oscura distinta a la normal. Otra posible explicación, es que en la zona habite algún tipo de subespecie de leopardo desconocida para el hombre hasta entonces, y similar a las que habitan en otros lugares como el leopardo de Amur (Pantera pardus orientalis) el leopardo de Anatolia (Pantera pardus tulliana) o el leopardo del Norte de China (Pantera pardus japonensis) que se caracterizan por su mayor tamaño y su pelaje más oscuro y de mayor espesor. También es cierto que se han abatido ejemplares de leopardos con la piel de color rojizo, que habitualmente se llaman leopardos erithísticos, pero son muy raros. Por último, decir que, también podría ser alguna nueva especie de felino desconocida, quizás, similar en aspecto y características al leopardo de las nieves (Uncia uncia o Pantera uncia) adaptada al clima montañoso.
Himar Aranda |