Leyenda popular, grabados rupestres y una larga tradición que apunta a un felino de costumbres acuáticas que al parecer es capaz de enfrentarse a uno de los animales más peligrosos de África, el hipopótamos. Enorme tamaño y una crin sobre el lomo son sus señas de identidad.

Coje Ya Menia: El León de Agua

O así es como lo llaman los nativos, es un extraño animal desconocido centroafricano, con diversos nombres según la región: Coje Ya Menia en Angola, Mamaïmé, Muru-Ngu, Ngoroli, Nze-Ti-Ngu  en República Centroafricana y Chad Gasingram, Vasoko en el Congo, Dilali en Camerún; así como Simba Ya Mai, Ntambue Ya Mai o Ntambo Wa Luy en Zaire, Ol-Maima, Dingonek en Kenia y Nyokodoing en Sudán, todos ellos vienen, más o menos, a significar lo mismo "león de agua" haciendo referencia a las características preferencias por el medio acuático de este extarño animal, el cual pertenece a algo que podriamos llamar un "fenómeno común" pues no son pocos los críptidos con características afines, descritos como enormes felinos habitantes en el agua, tanto en Sudamérica como en África.

Un retrato rupestre
Pero centrémonos en nuestro protagonista. En efecto, y a pesar de las descripciones de los indígenas testigos de sus avistamientos, la mejor prueba de cómo podría ser su aspecto físico la tenemos en algunas cuevas del Sur de África, pues aparece en numerosas representaciones pictóricas un extraño animal con aspecto felino, de color moteado oscuro y grandes colmillos como los de una morsa. También podemos complementar esta descripción, con datos facilitados por los nativos, ellos, destacan sobre todo su enorme tamaño, comparable a un mulo o un caballo, su piel moteada que a menudo produce un brillo resplandeciente cuando le da el sol (algo típico de animales con pelaje adaptado al agua) y una espesa crin en el cuello no demasiado abundante ni llamativa, pero de pelaje muy grueso. Sus extremidades son peludas, las patas son grandes y en sus enormes huellas, se marcan con fuerza los dedos, y al parecer podrían poseer membranas interdigitales que ayudarían en la natación, la cola es muy corta. Como no, la característica estrella de estos animales, vuelve a ser la presencia de unos caninos superiores desmesurados en forma de sable que llaman poderosamente la atención y que utilizan en la caza.

En cuanto a su comportamiento, se dice que vive habitualmente en parejas, que se refugia en cuevas cercanas a los cursos de agua y que tiene un potente rugido que retumba de manera escandalosa. Al parecer también es habitualmente nocturno pues sus ojos brillan en la oscuridad, una consecuencia de su adaptación. Referente a sus hábitos de caza diremos que se realizan generalmente en el agua, pudiendo matar presas de gran tamaño. Una curiosa evidencia de la existencia de esta criatura la encontramos precisamente en hipopótamos y elefantes, por ejemplo, unas de las que se dicen serian sus presas más o menos habituales. Algunos individuos en grupos familiares de esta zona muestran profundas marcas dobles paralelas en forma de heridas cicatrizadas en sus cuerpos, en los individuos machos, esto es explicable mediante las luchas interespecíficas por el territorio o las hembras, puesto que ambos animales poseen colmillos con los que se atacan entre sí, pero esto no explicaría las heridas similares encontradas en hembras e incluso crías de estos animales, que por supuesto no luchan, además a menudo estas cicatrices van acompañadas de arañazos, marcas de cuatro grandes garras  paralelas, como las de las patas de los grandes felinos.   Por lo que parece a veces mata a sus presas hundiéndolas o ahogándolas en el agua y que gusta de arrancar la piel para lamer la sangre de sus víctimas, no obstante tenemos algún testimonio de ello:

Marcel Halley era un famoso cazador de fauna africana en los años 20 en Gabón. Él se convirtió allí en testigo de un suceso extraño: su atención se desvió a un colector de aceite, en el cual encontró un hipopótamo hembra que fue matado y devorado por un animal desconocido, o eso parecía. El animal tenía heridas abiertas, que no podrían venir de otro hipopótamo, porque solamente los machos luchan entre ellos y sus lesiones son características y muy distintas a las que mostraba este animal. Tomó algunas fotos de ellas. Las heridas del animal no podían haber sido causadas por otro de su misma especie pues no se correspondían con las características de sus dientes. El animal tenía dos agujeros enormes, muy profundos, uno debajo del cuello y otro en el hombro. Pero no era el primer caso que recordaban similar, pues en el año 1970  testimonios hablaban de un hipopótamo que había llegado a ser muy agresivo, incluso atacó una barcaza, que transportaba a gente entre Chad y Camerún. Después de una larga búsqueda encontraron al  animal y notaron que tenía las mismas heridas que había descrito Marcel Halley. Las heridas tenían el mismo tamaño y  forma, por lo tanto vinieron claramente de la misma especie de animal depredador. Las heridas eran cortes profundos, como si  hubieran sido hechas por una hoja de la espada. Otra herida debajo del cuello y en el hombro, era un agujero grande, en el cual según dijeron, cabía un antebrazo humano. Las heridas no habían sido producto de una infección y estaban frescas. Por el tamaño se dedujo que el animal o bien era un joven, o una hembra adulta.

Si hablamos de evidencias de la existencia de este animal, es obligado a hacer referencia a un informe militar oficial realizado en 1910 en  el río Bamingui, república Centro Africana, donde una piragua conducida por un pelotón de soldados fue atacada por uno de estos animales (como ellos lo describieron un "leon de agua") con tal fuerza, que la volcó y atacó a uno de los soldados clavándoles sus mortíferos caninos y se lo llevó bajo el agua, según explicaron los supervivientes al ataque:

Del incidente en el río de Bamingui hay un testimonio escrito como hemos dicho de un europeo. En el año 1910 durante el establecimiento de una campaña dirigida por un oficial francés. Para cruzar el Bamingui era necesario reunir embarcaciones de mínimo 10 soldados cada  una, es decir por lo menos 700 kilogramos de peso en cada embarcación. No obstante y bajo la mirada del oficial, que supervisó la travesía, un león del agua volcó una de las barcazas y atacó a un soldado arrastrándolo y llevándoselo con él. El oficial hizo un informe sobre el incidente, que se mantiene y guarda en los archivos militares aún hoy en día. En dicho informe también se añade que; parece ser que viven los leones del agua en las cuevas rocosas, que están en los bancos de los ríos locales. Sus ojos brillan en la noche tal como chispas y su rugido se asemeja al ruido del viento antes de una tempestad de truenos o de un tornado.

Una posible explicación
Desde luego, si bien estamos ante un animal con características casi imposibles para que se dé su existencia hoy en día, no podemos negar que existen evidencias suficientes para, por lo menos, asegurar que, algo extraño hay. Como podemos imaginar, hay teorías para todos los gustos, pero dos de ellas, con variantes, vuelven a ser las más barajadas:

Felino dientes de sable
La primera explicación, es obviamente que sea un animal emparentado y/o relacionado con el Hadjel, es decir un felino dientes de sable que o bien haya sobrevivido o bien evolucionado hasta una adaptación actual. Algunos investigadores proponen, que los "dientes de sable" se encontraron en inferioridad de condiciones en la depredación terrestre frente a los recientes y modernos félidos del género Pantera con lo cual fueron siendo desplazados hacia nichos ecológicos poco explotados por éstos, como podrían ser los acuáticos, o semi-acuáticos, a los que lograron adaptarse de manera mas o menos exitosa.

Nueva especie de felino adaptado a su hábitat
Otra variante de esta última teoría, es que se traten de felinos actuales, que igualmente se hayan adaptado a una vida semi-acuática y hayan vuelto a desarrollar estas armas en forma de sable para poder acabar con presas grandes que habitan en los ríos y sus inmediaciones. Ciertamente es una variante un poco rebuscada, pero igualmente ha de ser comentada.

Identidad de otro mamífero no felino
Esta criatura no es el único críptido, como hemos dicho, con características similares, es por ello que algunos investigadores han propuesto la teoría de que podríamos estar hablando ni más ni menos que de la existencia de Mustélidos acuáticos de gran tamaño, probablemente pertenecientes al género Lutrinae (Nutrias) que habrían asumido el papel de depredadores dominantes en los ríos y lagos de diversas zonas del mundo. Realmente tenemos evidencia fósil de que en el Cuaternario, existieron nutrias, de un tamaño realmente grande (el fémur de alguna de ellas era incluso ligeramente mayor que el de un león africano adulto) probablemente pertenecientes o emparentadas con el género Satherium, a su vez estrechamente emparentados con la Pteronura Brasiliensisactual, o nutria gigante amazónica, no obstante, contamos con dos inconvenientes. El primero es que dichos restos fósiles se han encontrado únicamente en Sudamérica, con lo cual, nada argumenta que criaturas similares existieran en África alguna vez. El segundo es que no aparece ninguna evidencia que sugiera que dichas nutrias tuvieran los característicos caninos hiperdesarrollados, como los felinos "dientes de sable" aunque tampoco seria imposible que los hubieran llegado a desarrollar, puesto que otros grupos de mamíferos placentarios y marsupiales, llegaron a desarrollarlos por convergencia (un ejemplo clásico es el marsupial extinto Thylacosmilus) simplemente si lo hicieron o no, es algo que no sabemos de momento.

 

Otras teorías proponen identidades tan dispares como que se trate de un gran reptil o un dinoterio perteneciente a la familia de los proboscidios con los colmillos curvados hacia abajo. No obstante tampoco sabemos más acerca de la posible existencia real de estos animales, si bien recomendaría precaución y alguna arma no sensible al agua si se decide hacer un viajecito en barca por los ríos y lagos de África Central.

El Tigre de Agua
Como se puede apreciar por el nombre, este críptido esta estrechamente relacionado con nuestro anterior protagonista el Coje Ya Menia o león de agua, pues tiene unas características similares, y un hábitat parecido, principalmente la República Centroafricana, no obstante este críptido presenta diferencias notables también, que merecen cuanto menos un análisis aparte.

Conocido como Dilali (león de agua), Ze-ti-ngu o Ti Gou (pantera de agua), Mamaimé (león de agua) o Ngoroli (elefante de agua). Desde hace siglos, abundan las historias y el folklore nativo en Zimbawe sobre los peligrosos"leones y tigres de agua" fenómeno que como hemos visto se relaciona con diversos nombres, aunque en realidad todos vienen a significar mas o menos lo mismo. La posible relación de estos con un "felino" desconocido. No obstante los nombres quizás hagan más referencia a sus hábitos depredadores, que a otra cosa, si bien es cierto que las descripciones del animal a menudo muestran características felinas.

Nuevamente, la mejor pista sobre la existencia de estos seres y sus descripciones, nos la vuelve a dar el arte rupestre, pues varios animales con estas características, están representados en cuevas de Brackfontein Ridge, Orange Free State. Según dichas representaciones pictóricas, son animales de gran tamaño, con colmillos similares a los de una morsa, pero con una larga cola y de color anaranjado o marrón. Algunos nativos han relacionado los dibujos de una morsa con estos animales. Según parece atacan a personas y son bastante temidos.

Los investigadores más entusiastas, proponen la teoría de una población remanente de "dientes de sable" adaptados a una vida principalmente acuática, como las morsas, teoría que ya habíamos visto para el "león de agua" otros criptozoólogos más cautelosos, opinan que probablemente, este animal no tenga nada que ver con un felino y esté mas relacionado con nutrias (como ya hemos visto) y otros animales similares.

Himar Aranda

© www.esencia21.com (el contenido puede usarse libremente citando la fuente) - Contacto: correo@esencia21.com