Probablemente a muchos les cueste mucho pronunciar el nombre de este primer felino, por lo que entre sus muchos nombre escogeremos el de “Wonder Leopard”. Tanto este como el Wobo son auténticos desconocidos para la mayoria de los aficionadas de la criptozoologia, por lo que sus datos son mas bien escasos.
Wobo: ¿Misterio felino o confusión?

Si nuestro anterior protagonista ya era desconocido, este es realmente un misterio, puesto que ni siquiera se tiene claro que existan referencias suyas fuera de una reducida zona de Etiopía, y las pocas que existen, se reducen a unos escasos testimonios de algunos nativos y a una prueba física no identificada.

Según las descripciones, es un animal de gran tamaño, mayor incluso que un león adulto, de potente rugido y con un color marrón-amarillento, o incluso grisáceo atravesado de rayas de color negro y manchas también negras en algunas zonas del cuerpo como patas y cabeza. Su cola es larga y rayada y al parecer es una criatura de hábitos solitarios. El mayor enigma referente a esta supuesta criatura es el que se encuentra en la Catedral Principal de Eifag, Etiopía. Una piel perteneciente a un gran felino rayado y que se exhibe allí, según parece. No obstante la única prueba existente, es la más controvertida, pues muchos aseguran que no se trata ni más ni menos que una simple piel de tigre de bengala (Pantera Tigris Bengalensis) que habría sido llevada hasta allí por algún colono procedente de Asia, como una moneda de cambio para comerciar. Con estos datos lo más fácil es pensar que simplemente dicha piel desconocida para los habitantes locales, provocó la imaginación de un extraño felino rayado africano desconocido. Si bien podemos aportar una nueva pista para intentar, al menos, saber más acerca de este misterio.

En Sudán, hace bastante tiempo que encontramos en las tradiciones orales historias acerca del Abu Sotan, un extraño y esquivo depredador felino de gran tamaño que posee la piel rayada o con manchas, y que habita en las montañas rocosas cerca del río Rahad (queda fuera de toda duda que se trate de un león o guepardo, puesto que estos animales no se han descrito nunca como habitantes de regiones montañosas, pues están biológicamente adaptados a la supervivencia y caza en las sabanas y planicies). Sudán y Etiopía son países colindantes, por tanto quizás si es cierto que una extraña especie de felinos rayados de gran tamaño se mueva por la zona, aunque quizás a día de hoy, dados los escasos testimonios se encuentren extintos.

Hadje: Algo diferente

También Conocido bajo la denominación de Tigre de Montaña es otro de los felinos criptozoológicos mejor conocidos dentro de lo que cabe. Su localización es más o menos exacta y se supone que vive en una región que se extiende desde el macizo del Tibesti, en Chad, pasando por las mesetas saharianas de Ennedi, los montes del Darfur, en Sudán y del Bahr-el-Ghazal y las montañas de Uganda, hasta el monte Kenya. Coq-Ninji, Coq-Djinge, Gassingram, Koq Nindji, Vassoko, Coje-neinji, Bahaoro, Biscoro, Nisi, Noso todos estos nombres son los que designan a un fenómenos común a todas estas zonas, la supuesta existencia de un tipo de felino aparentemente desconocido y de gran tamaño que causa verdadero pavor entre los nativos de estos lugares. Fuera de confusiones con otros felinos como el león o el leopardo nuestro protagonista tiene unas características y hábitos insólitos que lo hacen radicalmente diferente a cualquiera de los felinos que hayamos analizado hasta ahora.

¿Descendiente de un fósil viviente?
Y es que, podríamos estar hablando ni más ni menos que de la posible existencia hoy en día de una población remanente, o bien una evolución de los prehistóricos Machairodontinae, es decir felinos dotados de lo que se conoce popularmente como "dientes de sable", una  subfamilia de Felinos de gran tamaño caracterizada por el desarrollo extremo de sus colmillos. Existen varios Géneros,  pero teóricamente todos ellos extintos tras el Período Cuaternario. Según se ha podido deducir el peculiar hiperdesarrollo de sus colmillos parece una adaptación para la captura de grandes presas, tan típicas dentro de la Megafauna, existente en el Cuaternario, se cree que la técnica de caza se basaba en atrapar la garganta desde abajo y seccionarla con sus grandes colmillos, o bien seccionar los huesos de la columna vertebral, o causando grandes y profundas heridas, todo para neutralizar rápidamente a su presa, de forma mucho más rápida que si fuese por asfixia, que es la técnica que utilizan algunos de los felinos actuales, puesto que con presas de semejante tamaño, debía ser muy arriesgado utilizar un metodo como la asfixia.

Su desaparición coincidió seguramente, con cambios en la disponibilidad de presas de gran tamaño, que supondría un retroceso de sus poblaciones hacia la extinción, al ser depredadores muy especializados, de tamaño mayor que otros Félidos de menor porte y más adaptables.

Pero ¿Realmente se extinguieron todos? ¿Se perdió la característica dentadura en forma de sable en la noche de los tiempos? ... al parecer, no del todo.

¿Descripción imposible?
Todavía, y en muchas partes del mundo (por supuesto en África también) numerosos informes que indican que felinos similares, o al menos con características de estos antiguos depredadores pudieran continuar existiendo. Y entre ellos, el más conocido e importante sin duda  es nuestro protagonista. Las descripciones de los nativos no dan lugar a equívoco, puesto que son bastante claras y todas coincidentes.

Estamos ante un animal de gran tamaño (mayor que un león), que posee un pelaje espeso, adaptado para la vida en las montañas, y parece ser que alrededor del cuello se acentúa formando una gorguera o melena muy típica de muchos mamíferos. Su capa es de color rojiza o castaña clara atravesada con rayas de color beige o blanquecino por todo el cuerpo, si bien, también existen otros testimonios que hablan de un animal de color sólido negro o gris-marrón muy oscuro, y es el único punto de desacuerdo en algunos avistamientos. Sus huellas son de gran tamaño pero a menudo no son nada claras, y es realmente difícil seguirle el rastro puesto que se asegura que tiene pelo entre las almohadillas plantares, y una cola de tamaño reducido, similar por las descripciones a las de un lince actual (Felis Lynx). Al parecer es un animal preferiblemente nocturno, al cual se le destaca el brillo de sus ojos en la oscuridad como antorchas encendidas, y se dice que es solitario, pues nunca se han visto más de uno juntos.

Habitualmente mora en cuevas habituales en las montañas del Chad y zonas similares y otra característica a destacar es su potente rugido, que como no, provoca el pavor en los habitantes de la zona. Además por lo que parece se alimenta de presas de gran tamaño, haciendo gala de una inusitada fuerza y ferocidad ya que alguna vez ha sido visto matando y devorando a algún Hipótrago Équino o Antílope Ruano (Hippotragus Equinus) de unos 300 kilogramos de peso. Esta especie es famosa por una inusitada agresividad a la hora de defenderse, pues luchan con bravura contra sus depredadores, sirviéndose de unas formidables defensas en forma de cuernas afiladas que superan el metro de longitud y que se encuentran curvadas hacia atrás, como una cimitarra.

Sabiendo esto, es fácil entender porqué causa ese pavor a los nativos. Pero no es, ni su fuerza, ni su ferocidad, lo que lo convierte en uno de los críptidos más conocidos y controvertidos, sin duda es, que según las descripciones de los testigos de los avistamientos, sus dos dientes caninos en su mandíbula superior se encuentran anormalmente desarrollados y sobresalen claramente de la boca en forma de afiladas dagas, con las que acuchillan a sus presas. Esto como decíamos, concuerda de manera curiosa con los supuestamente extintos Macairodontes, sospecha que se ha confirmado cuando, en algunas investigaciones se ha tratado de identificar a este ser enseñando fotos de distintos depredadores a los nativos (tanto actuales como extintos, entre ellos tigres, leones, leopardos etc...) y estos han señalado fuera de toda duda a los "dientes de sable" como "Tigres de Montagne" o Hadjeles. Otro curioso indicio recopilado de su posible existencia, fue encontrado en un lote de colmillos de elefante procedente de Kenia, en el cual había dos piezas de tamaño demasiado pequeño para ser de paquidermo, de textura y forma notablemente diferente y que a día de hoy aún no han podido ser identificadas por los zoólogos. Por si esto no fuera suficiente, tenemos otro indicio que nos lleva hasta unas cuevas del Uadi Mertoutek, en el Sahara, en las cuales encontramos representado a nuestro protagonista en diversas pinturas rupestres formando parte de la fauna local y perfectamente conocida.

Aparte de estas evidencia contamos con los testimonios de testigos de la época e investigadores, como es el caso de  Christian Le Noel un famoso cazador que estuvo en la Republica Centroafricana en 1960 y que recopilo algunos informes sobre el Hadjel: Viví durante doce años en África central norteña, y llegué a conocer la flora y la fauna locales muy exactamente. Pero el animal, que los miembros del clan  del Youlou describieron y que conocían bajo el nombre de Koq-Nindji, me era absolutamente desconocido.   En una expedición de caza, a la que fueron invitados cazadores grandes occidentales a  la región Ouanda Djailè, que conduje junto con un cazador Youlou viejo y experimentado, obstinado con estas extrañas historias, descubrí al principio de los años 60, en un barranco, una cueva oscura. Después de que la cacería fuera interrumpida de todos modos en este día, decidí dar una vuelta alrededor con algunos hombres y mirar la cueva más cerca.

En el momento en que avanzamos casi al borde de la cueva, nos paramos repentinamente al escuchar un impresionante rugido, que no podría reconocer, ni asignar a ningún animal que yo conociera. Mi guía Djemet, acto seguido, se dio la vuelta  realmente asustado, con una expresión en la cara que yo no había visto nunca y  me dijo: ¡¡Es el tigre de las montañas mi caballero!! ¿El tigre de las montañas? Pregunté yo ¡Si  mi señor  es una criatura  muy malévola, debemos retroceder y huir, es demasiado peligroso! ¡Estamos en su territorio! dijo él. Yo realmente desconcertado intente explicarle que no había que temer, aun así y a  pesar de la potencia del armamento que llevábamos, capaz de matar a un elefante, él seguía realmente aterrorizado e insistía en que debíamos abandonar el lugar y que no pensaba avanzar mas hacia el interior de la cueva. Finalmente abandonamos el lugar, mientras él me explicaba a que se refería con  el "tigre de montaña" según me dijo, era un felino depredador, algo más en grande que un león, pero un color rojizo de piel con las marcas de color claro. Según me dijo también existían ejemplares completamente negros y que la cola era  substancialmente más corta que en otros felinos como el león o el leopardo. Me dijo que cuando era joven  un día con su padre de caza, ellos mataron a un Hipotrago, cuando de repente aparecieron dos tigres de montaña de los cuales uno era totalmente negro. Se acercaron al antílope y uno de los dos lo aferró con sus mandíbulas y se lo llevó sin ningún problema, lejos. Poco después, mas calmados, volvimos para intentar identificar la criatura cuyo rugido nos asustó pero ya no vimos nada.

Sin embargo Christian Le Noel no pudo olvidarse tan fácilmente de esta historia y a consecuencia de ello él volvió un año después para realizar otras investigaciones a la región. Pudo hablar con algunos de los hombres más ancianos de la región, recopilando numerosa información acerca de este ser, incluida una descripción mas o menos exhaustiva:

El Koq Nindji es un poco más grande según sus descripciones, que un león. Tiene una piel roja con las rayas o las marcas blancas, la cola es  corta y el pelo en las patas es inusualmente largo alrededor de sus dedos cosa que se deja ver en algunos rastros de huellas. Sin embargo ¡La característica más saliente de este animal inusual es seguramente sus caninos desmesurados!

Le Noel mostró diversos dibujos y fotografías de distintos tipos de felinos (entre ellos los dientes de sable, los leopardos, los leones, los tigres etc...) así como los patrones de colores y manchas de la piel de distintos felinos, las respuestas de los Youlous fueron claras y contundentes, identificaron a los dientes de sable en todo momento como Koq Nindji.  Ya 1937 describieron en la aldea principal von Ouanda Djalé, la aldea de la patria del guarda de caza más importante de las colonias francesas, Lucien Blancou, de un animal idénticamente descrito al de la región del este de Ubangi Shari. Piel rojiza y más grande que un león  y las huellas como las  anteriormente descritas. Uno del poblado vio esta bestia, excepcionalmente, durante el día, cerca de las cuevas en las montañas. Durante la noche los ojos del animal brillan como linternas. El jefe de la aldea sin embargo, llamó este ser Gassingram, más tarde se supo que era otro de los nombres que recibía el mismo animal aparentemente. También recopiló testimonios en Chad, donde recibe el nombre de Hadjel, como ya sabemos: El Hadjel es un animal, que se asemeja mucho a un león, pero es claramente más fuerte sin embargo se diferencia particularmente de un león por dos factores: su cola es mucho más corta y se asemeja a la de una hiena, la otra esque sus dientes caninos son diferentes, son tan largos que sobresalen de la boca cuando el animal la tiene cerrada. Varios habitantes de Temki en las montañas de Adjéray nos confirmaron que habrían visto un Hadjel con sus propios ojos varias veces y que habrían visto en las montañas su cueva.

Teorías: Nadando entre dos aguas.
Si tomamos todas estas pruebas, así como las descripciones como verdaderas descartando así posibles identificaciones erróneas con cualquier otro animal conocido o alguna especie de felino mal identificada, nos encontramos ante un verdadero reto para la criptozoología. Y ciertamente son dos las teorías principales propuestas para explicar el enigma:

Que se trate de un verdadero Macairodonte bien, de una población situada en estas zonas que ha logrado sobrevivir manteniendo intactas sus características desde el Cuaternario, siendo verdaderos Fósiles Vivientes, o bien alguna especie descendiente de estos animales, que haya logrado adaptarse a un estilo de vida y de caza actuales. Hoy por hoy, la teoría de la adaptación y evolución al mundo actual de los "dientes de sable" me parece la teoría más lógica para  explicar el origen de la identidad de este ser.

O bien que se trate de algún felino del género Panthera que haya evolucionado para reemplazar a los "dientes de sable" en su nicho ecológico de caza de grandes presas, y haya desarrollado este tipo de armas con una función similar. No obstante, no existe ningún precedente similar en grandes mamíferos depredadores, como para avalar esta teoría.

Las investigaciones continúan
Por suerte, el caso del Hadjel es uno de los pocos donde se han podido realizar expediciones de manera más o menos organizadas, serias y recientes, como es el caso del Proyecto: Chad-2000 organizado por el criptozoólogo Richard Muirhead, que consiguió llevar a un equipo de investigación hasta las montañas del Chad en el año 2000 para por fin intentar dilucidar el enigma del "Tigre de Montagne"  aunque por lo que sabemos, no se obtuvieron resultados, por lo que quizás, se nos vuelve a plantear el enigma de que si en realidad estas criaturas han existido, como parece, no se encuentren hoy por hoy desaparecidas. No obstante se siguen preparando futuras expediciones cada vez mejor equipadas de tecnología, como se puede ver, todos es poco para los, quizás últimos y poderosos felinos con dientes de sable del mundo.

Himar Aranda

© www.esencia21.com (el contenido puede usarse libremente citando la fuente) - Contacto: correo@esencia21.com