| No solo de Alien Big Cats viven los misterios criptozoológicos felinos. Numerosos avistamientos son referidos cada año en diversos lugares del mundo, desde África hasta América, pasando por Asia, Europa e incluso en algunas islas como Madagascar. Es sabida la enorme capacidad de adaptación que poseen los felinos, y su habilidad para vivir al límite en los terrenos más inhóspitos, ahora intentaremos conocer un poco a los más elusivos de los gatos, empezando por los habitantes del Continente Negro.
Misterios con garras y colmillos
Existen numerosas especies de felinos en África, algunas, como los leopardos (Panthera Pardus) o los Leones (Panthera Leo) son harto conocidos y abundantes, pero el continente es sumamente enorme y hay zonas impracticables de espesa jungla, montañas aisladas y extensas sabanas que prácticamente quedan como territorio exclusivo de la rica fauna. Por tanto es perfectamente posible que aún nos queden muchas cosas por descubrir, entre ellas posiblemente algunas especies de felinos desconocidas aún para la ciencia convencional. Sin embargo la criptozoología hace años que sigue la pista de varios de estos animales, algunos relativamente conocidos, como el Marozi otros como el Ntarargo o el Coje Ya Menia que solo se conocen por las descripciones de miembros de algunas tribus. Vamos a intentar averiguar que se esconde detrás de ello.
El Marozi
También conocido como: "El enigma del león manchado africano". Muchos son los misterios felinos que analizaremos aquí, pero el caso del Marozi es realmente especial, y lo es porque probablemente sea uno de los pocos casos donde podemos encontrar evidencias físicas de la existencia del animal, lo que unido a los testimonios de los locales y de la gente extranjera que los ha visto, las huellas y algunas fotografías, nos hacen pensar en la existencia de esta criatura como algo real, si bien, quizás a día de hoy ya no lo sea, luego explicaremos porque.
Los inicios
Los nativos africanos y algunos europeos llevaban desde 1904 reportando informes de avistamientos de "leones manchados". No obstante el primer encuentro documentado no tuvo lugar hasta 1931 y estuvo protagonizado por Michael Trent, un granjero de Kenya que observó dos extraños leones manchados macho y hembra con características algo peculiares en los Aberdares (Kenia), a unos 3000 metros de altitud. Después de seguirlos unos cuantos metros disparo y los abatió a ambos. Cuando los examinó vio que eran dos animales de tamaño anormalmente pequeño, de estructura más fina que la de un león común y su pelaje estaba cubierto de manchas como las de los leopardos o similares a las que presenta esta especie cuando son cachorros, pero estos felinos no eran ni lo uno ni lo otro, el macho presentaba una escasa melena casi en forma de patillas. Fueron enviados al departamento de caza de Nairobi para proceder a su embalsamamiento y causaron gran revuelo y expectación por lo extraño de sus características.
Expediciones y avistamientos posteriores
Dos años después un explorador llamado Kenneth Dower decidió viajar a África para conocer más cosas acerca de su fauna de primera mano. Él, no tenía conocimientos sobre criaturas criptozoológicas salvo relatos de serpientes marinas y las historias que le habían contado sobre el Oso Nandi, otro conocido críptido africano, no obstante su intervención fue clave para aportar nuevos datos a las crónicas sobre el Marozi. A medida que pasaban los días fue recopilando información sobre este curioso felino y fue realizando investigaciones cada vez mas especializadas, y muy pronto, empezó a obtener resultados.
En su primera intervención localizó una serie de huellas de felino, pertenecientes según dedujeron a una pareja de animales, un macho y una hembra. Dichas huellas eran de mayor tamaño que las de un leopardo, pero no llegaban tampoco al gran tamaño de las del león, además eran típicas huellas felinas en la forma, por lo tanto no podían haber pertenecido a ningún animal de otro grupo de mamíferos, ni cánidos, ni hiénidos, ni similares... después de seguir el rastro durante un rato observaron que se mezclaban con las huellas de una gran manada de búfalos que pastaba en las inmediaciones. Teniendo en cuenta estos datos podemos deducir que estaban siguiendo a un animal de tamaño intermedio entre un león y un leopardo y que no eran cachorros puesto que por lo que parece estuvieron acechando a la manada de búfalos.
Días después encontró otro rastro de huellas similares a unos 3812 metros de altitud. También descubrió que los nativos siempre habían diferenciado a estos peculiares animales de leones o leopardos. Aparte de esto, él descubrió también que el Marozi recibía diversos nombres en otras regiones, tales como Ikimizi en Ruanda, y Abasambo en Etiopía, lo que le da a este animal una identidad propia diferenciada de otras criaturas, además del hecho de vivir en parejas, y no en manada y de vivir en un hábitat distinto de la sabana. También, recopiló otros avistamientos: En 1924, el naturalista A. Blayney Percival mató una leona con sus cachorros; tanto la madre como los hijos estaban cubiertos de manchas. En 1931 cuatro animales con una descripción similar fueron avistados por el capitán R.E.Dent de Game Guarda en la región de la montaña de los Aberdares en una elevación de alrededor de 3000 metros. Una pareja avistada en la meseta de Kinangop por G. Hamilton-Snowball en una elevación de 3507 metros. Intentaron abatirlos pero escaparon. Por estas mismas fechas otro animal similar pudo haber sido cazado en una trampa.

Si bien Dower no pudo aportar una prueba definitiva de la existencia real de estos animales, catapultó el interés por este críptido en el resto del mundo a través de la publicación de libros y artículos, lo que despertó el interés de criptozoólogos, naturalistas, zoólogos convencionales etc... gracias a su trabajo, este críptido goza de fama internacional hoy en día.
Teorías sobre su identidad
Dada la alta probabilidad de que nos estemos encontrando ante un enigma de carne y hueso, se han propuesto muchas teorías sobre el origen, o al menos, una explicación sobre la identidad de esta criatura felina desconocida, a continuación comentaré las más famosas:
Teoría 1- Hibridación natural entre leopardo y león.
Esta fue la primera teoría que se desarrolló. El Leopon es un híbrido obtenido de un cruzamiento entre un leopardo generalmente macho y una leona. Su aspecto es similar al de un león pero de menor tamaño, su pelaje se encuentra recubierto de manchas y poseen los machos una rala melena en la cabeza. Desde siempre solo se tiene noticias de este tipo de híbridos en cautividad, ya sean circos o zoológicos, pues el carácter de los híbridos los hace más sensibles a las condiciones del medio natural e incluso a veces sus comportamientos son contradictorios, por lo tanto y en teoría, serian poco aptos para la supervivencia. No obstante algunos investigadores propusieron en su día que algunos cruzamientos de este tipo, habrían podido suceder en la naturaleza entre leones y leopardos, ya que ambos comparten hábitat, en algunas zonas determinadas y que los individuos resultantes habrían creado una población nueva de felinos híbridos que habría conseguido salir adelante y adaptarse al medio. Esta teoría es un poco improbable, puesto que leones y leopardos son competidores directos en la naturaleza, además sus estilos de vida son muy diferentes. No obstante e imaginando que en una determinada población de leones, hubiera hembras solitarias sin machos cerca, que se encontraran con algún leopardo macho y que se diera el apareamiento entre ambos contaríamos con otra dificultad, en este caso genética. En general este tipo de híbridos no suelen ser fértiles, cierto es que en un porcentaje de ellos si que podrían serlo, pero para que una población de felinos híbridos sobreviviera, tendría que haber dado la casualidad de que se produjeran después apareamientos entre individuos fértiles.
Como podemos apreciar, seria bastante complicado que esta teoría pudiera ser la acertada.

Teoría 2- Mutación genética del león
La segunda teoría habla de una explicación genética del Marozi, como mutación del león común, similar por ejemplo a la de los famosos "leones albinos". Es cierto que los cachorros de león al nacer poseen unas manchas características reminiscencias de sus antepasados felinos manchados, y también lo es que algunos ejemplares adultos llegan a conservar unas "marcas fantasma" de estas manchas, especialmente las leonas.
También se sabe que el inbreeding, o cruzamientos consanguíneos entre ejemplares con parentesco muy cercano, puede producir coloraciones inusuales, según esto, se habrían producido una población de leones mutados genéticamente, con carácter recesivo, que conservarían dichas manchas hasta su edad adulta. Si bien esta teoría ya resulta mucho más creíble desde el punto de vista biológico, aún guarda ciertas lagunas, ya que no se explicaría como han surgido ejemplares con esta aberración genética en una zona tan determinada y no se han dado mas casos en otras zonas de África, pues en general los leones son animales adaptados a las sabanas y a los terrenos abiertos, es difícil explicar porque estos animales mutados vivirían exclusivamente en habitats de montaña según los avistamientos.
Otra laguna de esta teoría es que solo explicaría el origen de las manchas y no daría explicación al menor tamaño, ni a la escasa presencia de melena, a no ser que fueran factores genéticos ligados también a la presencia de manchas en el pelaje.
Teoría 3- Nueva especie
A mi modo de ver, esta es la teoría más probable para explicar los orígenes de este gato manchado.
Dadas las diferencias tanto en morfología como en hábitos y distribución con el resto de felinos, se ha especulado que pueda ser una nueva especie aún no catalogada de felino panterínido (perteneciente al género Panthera) bien emparentada con los leones, siendo alguna subespecie de estos, o bien siendo una especie totalmente distinta, aún por catalogar para la zoología oficial. También se ha especulado con la posibilidad de que fuera un antepasado común superviviente de la línea evolutiva que separaba leones de leopardos.
¿El fin?
No obstante y a pesar de la veracidad de las pruebas, tanta, que incluso el padre de la criptozoología Bernard Heuvelmans, acuñó un nombre científico para esta especie como Panthera Maculatus o Panthera Leo Maculatus, no se han vuelto a tener noticias de avistamientos de animales similares desde los años 30-40 por lo que algunos investigadores sostienen que si realmente este animal existió, como en un principio parece que así fue, actualmente se encontraría a priori extinguido por la presión competidora de otros depredadores de la zona, por su aislamiento y por la presión ejercida por el hombre en si hábitat. De las pruebas que recopilamos, en el Museo de Historia Natural de Londres existe aún una piel atribuida a uno de estos dos Marozis abatidos por Trent y un cráneo de estos, similar al de un león común pero de tamaño anormalmente reducido. Aún así no se han vuelto a hacer expediciones ni estudios serios para corroborar dicha hipótesis, con lo cual el enigma del "leon manchado" sigue aún sin resolver.
Himara Aranda |