Son pocos los casos conocidos de tortugas gigantes, por no decir inexistentes. El caso de la Bestia de Busco es uno y en China existen algunos casos más que pronto verán la luz en estas páginas. En la imagen se observa un esqueleto de tortuga gigante en el Museo de Historia Natural de Nueva York. La foto y sus derechos pertenecen a David Heylen.
Podrían existir gigantescas tortugas que desafíen todas las leyes del crecimiento en esta especie. Las mayores se encuentran en las islas de Las Galápagos, lo que no explica la supuesta aparición de una de estas gigantescas criaturas en Indiana.

Los cientos de testimonios de personas que aseguraron haber visto en 1949 a una extraña criatura en Charabusco, un pueblo cercano a Fort Wayne, en Indiana, despertó tanto interés que los principales rotativos del condado se hicieran eco de la noticia. Conocida desde hace años en la región, la criatura fue bautizada como “la Bestia de Busco”. Y es que no es para menos, puesto que quienes han tenido la oportunidad de verla afirman que es una tortuga de unas proporciones y un peso considerable.


Algunos esqueletos de tortuga gigante en el Museo de Historia Natural de NY.
Foto: David Heylen

Según las descripciones la tortuga podría alcanzar dos metros de longitud y 220 kilos de peso. Durante años un incesante ir y venir de cazadores ha intentado dar con ella pero jamás lo han conseguido. En julio de 1950 dos granjeros, Samuel E. Brownsten y Henry Ewen, se disponían a dragar una de las cuatro pequeñas lagunas de Black Oak, cerca de Harnmond, para convertirlo en una pequeña granja de animales.

Para ello construyeron una especie de canalización de unos treinta centímetros de diámetro, por la que extraerían toda el agua y todo lo que había en su interior. Una vez comenzada la extracción el agua comenzó a correr con fluidez, y con ella ranas y una gran variedad de peces propios del entorno hasta que en un momento dado la tubería pareció obstruirse con algo mucho mayor. Brownsten se introdujo como pudo para liberar la canalización y lo que vio cuando menos le impresionó.

¡¡¡Es una tortuga, he visto una tortuga, y su cabeza es tan grande como la de un humano!!!

Asi de exaltado se encontraba Browsten al sacar la cabeza del tubo y ponerse en pie. Ewen entró en el agujero y tiró un poco de su caparazón, pero cuando se dio cuenta de la envergadura del animal no quiso correr el riesgo de quedarse también él atascado.

“La dejamos unas horas allí, y cuando regresamos al animal ya se había zafado y desaparecido”, declararon después.

Aunque los encuentros con tortugas gigantes(Algunos criptozoólogos consideran que este tipo de tortugas gigantes avistadas en América, están emparentadas con una especie conocida como “Tortuga Nariz de Cocodrilo” (Macrochelys Temminicki) sean inusuales, en criptozoología nos son un hecho aislado.

En 1937 se encontró en el río Neosho, en Kansas, un ejemplar de 185 kilos. Quizás la larga longevidad de las tortugas, unos 200 años en algunos ejemplares, sea la explicación más probable para comprender el hallazgo de tortugas de este tamaño en lugares como estos.

David Heylen Campos

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