El tigre de Queensland : Enigma del
marsupial cazador
Un grupo de excursionistas paseaba tranquilamente por Daylesford en el estado de Victoria Central, Australia, en Mayo del año 2000, cuando de repente, al llegar a una zona boscosa se encontraron horrorizados con una escena dantesca, una pareja de extraños animales, se encontraba a unos metros de ellos matando y devorando a su presa. Hasta mucho después no fueron conscientes de que quizás habían tenido uno de los pocos encuentros cara a cara hasta la fecha con unos animales más raros creídos extintos desde hace algunos siglos.
Fantasmas del pasado que vuelven a la vida
Los Rangers de Victoria no daban crédito cuando los excursionistas les hablaron, algo sofocados, del encuentro que acababan de tener. Dijeron haber visto dos extraños animales parecidos a leopardos pero con una cara de aspecto muy diferente. Cuando los guardas volvieron sobre el terreno que los excursionistas les habían indicado, no encontraron restos del cadáver aunque si unas extrañas marcas en el suelo, lo que dedujeron que serian dichas marcas, del animal muerto arrastrado por sus predadores, pero aparte de eso, nada más. Si el encuentro había sido real, esos seres habrían desaparecido como fantasmas sin dejar ningún tipo de rastro... o ¿Tal vez si?
Cuando los guardas regresaron a la base de Victoria, uno de los excursionistas les mostró una grabación en audio del encuentro que habían tenido con esos seres, a pesar de la baja calidad, se pueden oír de manera mas o menos clara unos extraños gruñidos y gañidos entremezclados procedentes al parecer de unos animales desconocidos, o al menos eso aseguraron los Rangers, que no conocían ningún animal existente en la zona capaz de emitir sonidos similares y que tampoco tenían notificación de que alguien de la zona tuviera, o hubiera denunciado la desaparición, de algún tipo de felino salvaje de gran tamaño.
Este hecho quedó prácticamente olvidado, como una anécdota curiosa más para contar a los amigos (al igual que otros muchos avistamientos similares) si no fuera porque, unos meses más tarde, el 22 de Agosto de ese mismo año, esta vez en Queensland, otro grupo de personas que se encontraba de acampada allí, esta vez consiguieron filmar en video, un extraño animal rondando por la zona. Al relacionarse y compararse ambas historias, y éstas a su vez con otros avistamientos y relatos similares se observó que las descripciones en general y en particular de los excursionistas sobre el animal eran muy similares a la criatura que podía vislumbrarse en la filmación.
En poco tiempo la GTV9, una televisión australiana, había obtenido los derechos de dicha filmación, para poder emitirla al publico en el cual causo un revuelo tremendo y un impacto considerable (a pesar de no ser excesivamente clara) al igual que en la comunidad científica y muy especialmente en la criptozoológica. Discovery Channel compró a la televisión australiana los derechos de la filmación, emitiéndola después en un capítulo de su aclamada serie, Criaturas X y comenzó a realizar una investigación más profunda para averiguar de que podía tratarse. La respuesta no se hizo esperar... la opción que saltó enseguida como un resorte fue la de león marsupial o tigre marsupial, una criatura al parecer extinta que se veía otra vez catapultada a la vida, e indiscutiblemente a la fama.
Un nuevo reto para la criptozoología: El Tigre de Queensland
En el folclore de los aborígenes australianos ya encontramos historias acerca del tigre de Queensland, a menudo se encuentran representaciones de un animal predador en sus tradiciones orales basadas en la mitología de los sueños de los jefes de sus tribus, descrito como una peligrosa criatura carnívora rayada o manchada. Desde entonces dicha criatura estuvo siempre presente en las tradiciones de las gentes que habitaban las zonas de Queensland y Victoria, generalmente por historias oídas de algún pariente o conocido que había podido avistar a este extraño ser.
A mediados del siglo XIX en las zonas cercanas a las selvas tropicales norteñas de algunas zonas de victoria se produjeron una serie de ataques al ganado producidos por algún gran depredador, los avistamientos de una criatura rayada con aspecto de felino de gran tamaño crecieron como la espuma y desde entonces más o menos esporádicos se han venido sucediendo dichos avistamientos por la zona. En los años 40 y 50 volvió a darse un aumento de las observaciones a modo de oleadas de un animal rayado parecido a un tigre en las selvas tropicales del norte de Queensland, puesto que el Tilacino ya estaba considerado oficialmente extinto en libertad, la identidad de aquel ser seguía siendo un misterio. Desde ese momento las observaciones se volvieron a reducir a testimonios esporádicos, hasta que ocurrieron los hechos que relatábamos al principio, donde estos ``grandes gatos´´ como los llaman los granjeros de las montañas de Victoria se dejaron ver y por lo que parece filmar nuevamente. Pero lejos de resultar aclaratoria la filmación añadió mucha más confusión al tema ¿Qué era aquel extraño animal? ¿A qué criatura pertenecían esos extraños gruñidos? ¿ Cuál era la verdadera identidad del tigre de Queensland? ¿Se trataba de una misma criatura?
Un misterio a rayas
Si bien en Australia es muy conocido, pocos saben realmente que aspecto tiene este famoso animal. A menudo se lo describe como una criatura con características felinas y rayas, pero los que han podido verlos cara a cara profundizan mucho más en su descripción, y a pesar de su aspecto externo, algunos expertos, según estos encuentros, aseguran que no puede tratarse en modo alguno de un felino.
A menudo se lo describe como un animal grande, del tamaño de un perro grande o un leopardo, y de constitución robusta y musculosa, con los cuartos delanteros muy pesados pero un cuerpo esbelto en comparación con sus extremidades. Su cabeza es grande, redonda, con las orejas pequeñas, triangulares de inserción algo baja y recuerda vagamente a un felino. A menudo se destaca una ligera desproporción entre el tamaño de la cabeza y el del cuerpo, estaría unido a este por un cuello musculoso y algo grueso. Sus ojos son grandes, similares a los de los felinos y orientados hacia el frente, lo que seguramente les proporciona visión binocular. Cuenta con garras en sus zarpas bastante afiladas, capaz de provocar profundas heridas, y algunos indican que sus manos y pies cuentan con dedos alargados y en algunos casos un pulgar oponible.
Según parece son excelentes trepadores, y saltadores extraordinarios, se mueven con extrema facilidad entre las ramas de los árboles y las rocas, para ello seguramente se ayuden de la especial configuración de sus dedos y de su musculosa y gruesa cola para equilibrarse. Su trote en tierra parece ser algo desgarbados y tosco, pero igualmente se dice que son animales muy rápidos. En algunos ejemplares se ha destacado un abultamiento de piel colgante entre las patas traseras lo que indicaría el marsupio en las hembras.
El color es otro punto de la discordia en las diferentes descripciones, puesto que, aunque en general los testimonios suelen coincidir a veces las descripciones varían chocantemente. La tónica general de los avistamientos nos indica que estos animales poseen un manto de color rojizo, atravesado por unas rayas transversales de color blanquecino, si bien en otras descripciones ese color rojizo es sustituido por un marrón muy oscuro o gris en otros casos. Otras descripciones aseguran que las rayas son de color oscuro y no claro, mayoritariamente negro, sobre piel marrón oscura. En algunos se distinguen otros colores como rayas oscuras sobre fondo claro o puntos en lugar de rayas, sobre fondo rojizo (pero esto puede deberse a posibles confusiones con otros animales de la fauna australiana como Dasiúridos etc...)
Teoría de un sospechoso: Thylacoleo Carnifex
Numerosos investigadores que conocían la historia intentaron deducir de qué animal podría tratarse, irremisiblemente muchos indicios les llevaron hasta un animal extinto, como es habitual entre las teorías criptozoológicas, y dada las similitudes de las descripciones, hace más que aceptable dicha teoría.
Se trata del Thylacoleo Carnifex, un extraño marsupial que llegó a convivir con los primeros aborígenes australianos.
León marsupial es el nombre que se da popularmente a esta especie cazadora que al contrario que otros marsupiales cazadores como el Tilacino o el Diablo de Tasmania, el león marsupial no pertenecía al orden Dasyuromorphia, sino que era un representante de los Diprotodontia, grupo al que también pertenecen dentro de distintas familias los canguros, koalas y wombats. La línea evolutiva de los tilacoleónidos se separó de las de otros diprotodontes hace unos 24 millones de años, durante el Oligoceno, momento en el que comenzó a producirse el cambio gradual de la dieta vegetariana a la omnívora y posteriormente carnívora. Las formas de esta familia fueron de tamaño pequeño y vida arborícola hasta finales del Plioceno, unos 2 millones de años atrás, cuando un clima más seco redujo la extensión de los primitivos bosques tropicales australianos y su sustitución por una sabana arbolada. En este hábitat prosperó la última especie del grupo, Thylacoleo carnifex.
Los leones marsupiales eran carnívoros cuadrúpedos de 90 cm. de altura y 251 cm. de longitud, no obstante su tamaño era variable según los registros fósiles, pues se han encontrado ejemplares cuyo peso en vida se estimó en 45 Kg mientras que en otros se han llegado a estimar pesos superiores a 200 Kg lo que para ser un marsupial es muy respetable.
Este animal poseía unos rasgos muy característicos y muy poco corrientes en otros mamíferos ni siquiera marsupiales. Para empezar su especial configuración dental, similar a la de otros Diprotodóntidos, no poseían caninos, pues habían adaptado durante la evolución su dentición a una dieta herbívora y nunca volvieron a desarrollarlos, los incisivos se adaptaron al consumo de carne y la caza convirtiéndose en enormes y mortíferas dagas cortantes y afiladas, los molares se hicieron mucho más desarrollados y potentes para triturar la carne y los huesos de sus víctimas, según se ha calculado la presión de la mordedura de este animal era de unos 120 Kg. lo que lo convierte en el mamífero carnívoro con la mordida más potente de cuantos han existido, se ha afirmado que la dentición de los Carnifex representa la especialización más extrema de cualquier mamífero carnívoro conocido, viviente o extinto.
Pero su repertorio de armas evolutivas no termina aquí, debido a sus costumbres semi-arborícolas (como un leopardo actual) sus patas estaban equipadas con un pulgar oponible, en las delanteras, la falange de este pulgar estaba coronada con una uña que cortaba como una cuchilla, impresionante, grande y curvada, que utilizaba para ayudarse a aferrar y matar a sus víctimas, los otros dedos también estaban equipados con garras pero mucho mas pequeñas. Las patas traseras igualmente contaban con un pulgar oponible. Pero dichas garras contaban con una pequeña ``sorpresa´´ más y es que eran retráctiles, como las de los felinos, un rasgo nunca visto en marsupiales. En realidad podemos decir que estaba dotado con 4 manos, lo que era una gran ventaja para un cazador y especialmente arborícola. Sus pies eran plantígrados y las extremidades tenían una longitud similar, aunque las delanteras quizás eran algo más alargadas e indudablemente mucho más musculosas, al igual que el pecho que estaba muy desarrollado, y su cola era larga y musculosa, lo cual le venia muy bien para equilibrarse en saltos y carreras.
Su constitución física, fuerte pero a la vez ligera y sus peculiares características de cazador, anteriormente comentadas, le permitían matar un amplio abanico de presas, en especial las más grandes que él, como el Driptodon, el mayor marsupial que ha existido jamás.
Las dos caras del misterio: ¿Thylacoleo o Tilacino ?
En 1926 S. le Souef y Harry Burrell incluyeron, al ``gato marsupial rayado´´ en su libro, The Wild Animals of Australasia, uno de los volúmenes más fiables sobre fauna australiana. Refiriéndose a nuestro Tigre de Queensland. Su decisión de incluirlo, era significativa de como pocos críptidos han sido considerados tan cuidadosamente por los científicos, no solo ya por los criptozoólogos sino también biólogos, zoólogos etc... Esta curiosa aceptación reflejó, según las pruebas y la consistencia de los relatos de los testigos presenciales, bastante bien el interés que desde hace muchos años había despertado la criatura.
Ya había atraído la atención de los colonos australianos en el 1870, el debate sobre la identidad verdadera, y la posible existencia del tigre de Queensland, que ha sido discutido en las páginas de los tratados de la sociedad zoológica y en el boletín del museo americano de historia natural y antes, en 1955, cuando Heuvelmans dedicó un capítulo al tigre de Queensland en su libro Sur la Piste des Bêtes Ignorées. Parecía que la aceptación científica de la existencia del tigre no estaba tan lejos. Pero esta aceptación virtual de la existencia del tigre ha ido cayendo en el olvido hasta casi evaporarse hoy en día, hasta el punto en que, ni siquiera se menciona en la mayoría de los trabajos sobre mamíferos de Australasia y pocos a excepción de los que trabajan en marsupiales fósiles, consideran su existencia como probabilidad.
Más interesante es el hecho de que algunos criptozoólogos piensen que el Tigre de Queensland existió siempre y como algo real. Es bien conocida, hoy en día la teoría, de que el Tigre de Queensland pudo haber sido un representante que sobrevivió de los thylacoleónidos, un grupo de marsupiales carnívoros (a menudo llamados ``los leones marsupiales´´) conocidos como fósiles, desde el Oligoceno hasta el Pleistoceno. Los thylacoleónidos forman parte, como hemos dicho, de la misma familia que los wombats y el Diprotodon gigante (Diprotodóntidos) y hasta hace poco tiempo había poca representación de ellos en el expediente del fósil, a pesar de que nombraron al primer miembro conocido del grupo, El Thylacoleo Carnífex, desde 1848. Tres géneros de thylacoleónidos se conocen ahora; Los Priscileos (del tamaño aproximado de un Ocelote) LosWakaleos (del tamaño de un leopardo) y como no los Thylacoleos. Alrededor diez especies de este grupo se tiene constancia, de una presencia habitual y significativa en el expediente fósil de Australia.
Sin embargo a pesar de la alusión hecha por Heuvelmans en su libro, la hipótesis de que el Tigre de Queensland podía ser un tipo de población reliquia de Thylacoleos fue propuesta explícitamente por Karl Shuker en 1989. Ambos, el Thylacoleo y el tigre de Queensland, después de todo, tenían muchas similitudes y puntos en común, ambos eran depredadores capaces de trepar, y físicamente similares a grandes felinos. La idea de que los thylacoleónidos pudieron haber sobrevivido hasta la actualidad, ha sido aceptada extensamente por muchos criptozoólogos. Sin embargo, un concepto alternativo ha sido propuesto recientemente por el investigador Peter Chapple dedicado a ``perseguir´´ a los animales, misteriosos o no catalogados, australianos. Según él: El Tigre de Queensland nunca existió, al menos como un thylacoleo, pero probablemente, lo que sugiere la leyenda del Tigre de Queensland es la posible existencia en su lugar de una población aislada de Tilacinos o lobos marsupiales, sobreviviendo en el lugar.
 
Esto en realidad no es una nueva idea, puesto que esta teoría ya fue insinuada por Ellis Troughton en la edición 1965 de Furred Animals of Australia y en 1987 Victor Albert propuso que el Tigre de Queensland pudo ser una variante continental, probablemente con el hocico más corto, del Tilacino. Se pasa por alto a menudo, que Bernard Heuvelmans afirmó a partir de 1986 que, contradiciéndose con respecto a lo que había publicado en 1955, el tigre de Queensland era mucho más probablemente una supuesta forma continental del Tilacino. Contrariamente a las ideas de Heuvelmans y Troughton, Albert Chapple no cree que los Tilacinos que inspiraron la historia del Tigre de Queensland sean diferentes de otros Tilacinos; todo se debe a la interpretación errónea y al conocimiento inadecuado del aspecto y del comportamiento del Tilacino, por aquel entonces.
La idea, a primera vista, podría parecer algo inverosímil pues los Tilacinos no tienen, en modo alguno, aspecto felino, ni son catalogados convencionalmente como animales trepadores capaces. Sin embargo, ahora sabemos que, en efecto, eran trepadores altamente competentes. También es un hecho a tener en cuenta que muchos informes de avistamientos del Tigre de Queensland son vagos y confusos, estos al ser examinados nuevamente y con más detalle y conocimientos, pueden parecer más bien descripciones inexactas o incompletas de Tilacinos. Lo que explicaremos a continuación nos proporciona un ejemplo. En 1880, Carl Lumholtz, un conocido zoólogo y explorador noruego declaro que había observado la presencia de unos extraños marsupiales depredadores con aspecto y tamaño similar al dingo y color oscuro, que trepaban a los árboles en el norte de Queensland. El testimonio de Lumholtz se ha considerado pues una de las descripciones más antiguas del Tigre de Queensland. Sin embargo, comprobando sus declaraciones otra vez, no hay nada en el informe que realmente demuestre que Lumholtz no hablaba de un Tilacino.
No obstante, esta teoría presenta algunos puntos débiles. En primer lugar, conocemos la existencia de algunas pinturas en diversas cuevas australianas que parecen representar a un animal rayado similar a un felino de gran tamaño, y que desde luego no se parece a un Tilacino. En segundo lugar, mientras que es verdad que algunos de los testimonios de supuestos testigos presenciales del tigre de Queensland son inconclusos y podrían referirse a Tilacinos, hay por lo menos algunos que son realmente detallados y sus descripciones tanto físicas como de comportamiento no se corresponderían de ninguna manera con supuestos Tilacinos, incluyendo algunos de los avistamientos más conocidos (tales como los de Tournouer y encuentro de Scougall 1909, así como el testimonio con el que comenzábamos, de los excursionistas). En tercer lugar, la idea de Chapple requiere obviamente la aceptación de la idea de la supervivencia del Tilacino en todos los lugares en los cuales se han divulgado avistamientos de tigres de Queensland, aunque esto no es un problema si se piensa que los Tilacinos sobreviven en Australia actualmente (oficialmente se extinguieron a principios del siglo XX en Tasmania y hace aproximadamente 2000 años en el continente Australiano).
Finalmente, la última evidencia existente para comprobar si los tigres de Queensland eran o no Tilacinos mal identificados, es el análisis de la foto (conocida popularmente entre los seguidores de la criptozoología como ``jaws´´ mandíbulas o quijadas en inglés) realizada al cadáver en descomposición de un extraño mamífero rayado de hocico corto que se encontró cerca de los alrededores del río de Margaret en 1975, que al parecer, no era en absoluto similar al Tilacino.
 
Cabe suponer, por tanto, según estas teorías, que no hay razón para creer que los tilacoleónidos existan realmente, pero suponiendo que la idea de Chapple es cierta, ¿Cómo es posible que se den descripciones tan exhaustivas en algunos casos de un animal tan determinado, sin ningún, o en todo caso, escaso, parecido con el Tilacino? ¿ Cómo puede ser que describan su piel moteada, su aspecto felino y su pulgar oponible con una larga garra curvada? Características que obviamente no corresponden en absoluto al tilacino. ¿Quizás lo confundían con otro tipo de animal? ¿Por qué algunos testigos los describen como felinos de gran tamaño?
Una nueva hipótesis : ABC´s
Independientemente de si existe realmente el tigre de Queensland o no, Australia parece poblada por grandes animales que se asemejan a pumas o a leopardos. La lógica posiblemente, obliga a pensar, que éstos sean pumas o leopardos, escapados de Zoos y Circos, así como de particulares. Pero sus notorias similitudes con otro caso similar dentro de la criptozoología nos llevan a relacionarlos con los ABC´s: Alien Big Cats. Éstos son frecuentes en Europa, Norteamérica y parece ser que también en Australia, las evidencias son claras, existen bajo la forma de huellas, pelos, marcas de arañazos en los árboles, matanzas de ganado y fotografías o filmaciones. El hecho de que se hayan capturado algunos felinos conocidos en Australia, libres, parece respaldar esta teoría como por ejemplo una foto tomada en 1978 de un puma del adulto, o una leona salvaje que fue abatida en Nueva Gales del Sur en 1985.
Sin embargo, el conocido criptozoólogo australiano Rex Gilroy, famoso por sus investigaciones de otros críptidos australianos especialmente el Yowie , o el Megalania, propone una nueva teoría si cabe, más extraña, que fue discutida en 1993 Mysterious Australia.
El asegura que estos Alien Big Cats, realmente no son tal, si no que serían la confusión en los avistamientos, con verdaderos integrantes de la familia de los tilacoleónidos. Dicha teoría tiene muchos detractores, pues la mayoría de las descripciones de ABC´s son pertenecientes a animales tipo puma o leopardo, no así con las del Tigre de Queensland. ¿Puede estar Gilroy en lo cierto? El ha podido recopilar algunos avistamientos de ABC´s, en los que se informa de ciertas características ``curiosas´´ en los animales, como un testigo ocular que afirmo que el animal con aspecto de pantera que vio tenia una ``bolsa´´ entre las patas traseras u otro en el cual aseguraban que el animal tenia características muy peculiares en la cabeza, diferentes de cualquier felino.
Según eso es posible que tanto tilacoleónidos como ABC´s se den en zonas similares pero que a pesar de ser confundidos sean fenómenos totalmente diferentes, al igual que tilacoleónidos y tilacinos.
Debate sobre una existencia... ¿Real?
En resumen, el Tigre de Queensland, puede o no puede haber existido realmente, puede ser que exista actualmente, o puede que no, y puede haber sido un animal totalmente distinto del tilacino o de los ABC´s, lo que si esta claro es el profundo debate que despierta entre los criptozoólogos. Por una parte, es prácticamente imposible que los tilacoleónidos de mayor tamaño, propios del ecosistema de la megafauna, pudieran haber sobrevivido alimentándose de animales actuales de la fauna australiana y sin ser descubierto hasta ahora, por otra parte quizás los de más pequeño tamaño pudieron sobrevivir alimentándose de canguros y wallabys, en las zonas más remotas de los bosques australianos, y ciertamente en tamaño concordarían con las descripciones y los supuestos cadáveres encontrados. Otros también aseguran que los pocos Tigres de Queensland (thylacoleos) que habían sobrevivido se encuentren actualmente extintos, lo que imposibilitaria una investigación.
Por otro lado las identificaciones que hemos visto con otros críptidos de la zona hace aún si cabe, más confusa su posible identificación. Esto junto con la falta de mas evidencias físicas como huellas o pelos para analizar, así como la desgraciada no conservación de ninguno de los supuestos cadáveres atribuidos al Tigre de Queensland, algo ya, desafortunadamente, habitual en criptozoología, hace que solo se puedan considerar los testimonios como prueba, y alguna fotografía (entre las más fiables y conocidas destacamos la de un extraño animal fotografiado en Western Victoria, 1964 por Rilla Martín) o filmación. No obstante las investigaciones continúan hasta que se pueda encontrar la pista definitiva.
Algunos creerán en su existencia, otros, por el contrario pensaran que no es mas que un fraude... pero entonces... ¿Qué produjo esos espeluznantes gruñidos que helaron la sangre a los excursionistas de Daylesford
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