El avestruz es actualmente el ave, no voladora mas grande del planeta, pertenece al genero de las ratites, y su porte y tamaño es inconmensurable, pero ¿que podríamos decir de algunos de sus parientes si los tuviéramos delante, considerando que el Moa, o el Roa-Roa, eran aun mayores que su familiar superviviente?.

¿Se extinguio realmente el ave Moa?

El primero en hablar del Moa, como un animal que pese a haberse extinguido oficialmente, pudiera continuar vivo en algunas zonas de Nueva Zelanda, fue el zoólogo y padre de la criptozoología Bernard Heuvelmans. Lo hizo nada mas y nada menos que en 1958, en su libro “Tras las huellas de los animales desconocidos” donde se refería a ellos como “un fósil viviente”.

Los Moas, emparentados con las avestruces, y dentro del orden de las ratites, poblaron Nueva Zelanda hace 500 años. Con unas medidas de casi tres metros, y un peso aproximado de 200 kilos ha sido el ave mas grande que ha caminado sobre la faz de la tierra junto al hombre, e incluso antes, ya que restos fósiles pertenecientes al Moa, confirman que hubo una importante población hace la friolera de 11,2 millones de años. En Nueva Zelanda pudo vivir y evolucionar tranquilamente, hasta la llegada del hombre, antes de que llegaran los maoríes de Polinesia, hace 800 años, en este territorio, no existían grandes depredadores que significaran una amenaza para esta gran especie. El Moa, un ave relativamente lento, se convirtió en una presa fácil del que no solo se podía aprovechar su carne, sus huevos de casi siete kilos, era también un abundante alimento.

Sin embargo a día de hoy se tienen constancia de varios informes que recogen avistamientos de un animal que podría estar emparentando mucho mas cerca de lo que lo estarían algunas especies conocidas hoy como el kiwi o el mismo avestruz. Uno de los mas recientes de estos avistamientos, se remonta al 20 de Enero de 1993 en las cordilleras Craigieburn, Nueva Zelanda, cuando tres hombres aseguraron ver y fotografiar lo que ellos describieron como un Moa. “no era un Emu, un Ostrich, o un ciervo rojo, estamos seguros de que era un Moa”.

UN IMPORTANTE AVISTAMIENTO

Los tres testigos cuyos nombres son Paddy Freaney, antiguo instructor del Ejercito Británico del Aire, Sam Waby y Rochelle Rafferly, ambos tramperos y cazadores.
“Media aproximadamente 2 metros –describieron los testigos- de los cuales uno de ellos era solo cuello, un cuello muy delgado que acababa en una cabeza pequeña en relación al resto del cuerpo. Las patas eran gruesas y parecían muy fuertes, y unas plumas de color gris le cubrían el cuerpo incluso mas abajo de las articulaciones, que serian algo así como nuestras rodillas”.

De la descripción que hacen los testigos de este animal, podemos extraer una curiosa apreciación, que daría la confirmación a una teoría que postulo Hevelmans y que rompería un tópico en las descripciones del Moa. Según Hevelmans, el Moa perfectamente podría tener las patas cubiertas de plumas y no desnudas como se cree normalmente. De hecho es factible pensar que los Moas no tuvieran plumas en las patas si estas vivían en los bosques, las patas desnudas solo tendrían un beneficio en las aves que vivieran en las llanuras como las de los avestruces, donde esta características si les servirían para desplazarse mas rápidamente.

Las fotografías que logro tomar Freaney, fueron concienzudamente analizadas incluso por un equipo de la Universidad de Ingeniería Electrónica de Canterbury. Los resultados fueron totalmente contradictorios, mientras el equipo de la Universidad de Canterbury, encabezado por su portavoz Kevin Taylor afirmaba que lo que se observaba en la borrosa fotografía era un ave, un estudiante de postgrado de zoología de la misma Universidad que habría tenido la oportunidad de analizar también la imagen, afirmaba que lo observado había sido un ciervo rojo, ya que lo que parecía el cuello era demasiado grueso para pertenecer a un Moa.

¿QUE SON LOS ROA-ROA?

Otro tipo de avisatamientos que se relacionan con el Moa proviene también de estas islas sureñas. Aunque de menor tamaño, las evidencias de esta desconocida ave a la que los maoríes llaman Roa-Roa, son mas sustanciales. Se han encontrado huellas en varias ocasiones, además de unos trocitos de piel recubiertos de plumas que adornaban un sombrero ritual de los indígenas maoríes. Estos restos se han atribuido a un presunto kiwi gigante, al que incluso pese a no tener evidencia certeras de existir, han bautizado como Apteryx Máxima, sin embargo si hacemos caso a las descripciones del Roa-Roa que hacen los maoríes, estos tienen espolones, atributo que no poseen los kiwis, pero que si poseían los Moas.

Pese a que no se han obtenido pruebas de la existencia del Moa, los científicos si han obtenidos importantes resultados de las pruebas efectuadas a fósiles de esta ave. Los investigadores de la Universidad de Oxford, del Brithis Museum, necesitaron mas de dos años para ensamblar los mas de 200 fragmentos de ADN que se extrajeron de dichos fósiles, con el fin de hacer una reconstrucción genealógica definitiva del grupo de las ratites. Sin embargo, lo que mas asombro a la comunidad científica fue el hecho de disponer por primera vez de la secuencia completa de un genoma mitocondrial (el ADN mitocondrial es un pequeño genoma de unos 16.500 neuclotidos, que son las letras que conforman la cadena de ADN, las cuales se hallan en el interior de las mitocondrias, que son las encargadas de producir la energía para la célula) de una especie extinta.

Podríamos decir que estos descubrimientos traerian consigo la creación de un ejemplar de Moa en el futuro, pero no obstante, si gestadores no faltan, si faltaría algo primordial para su supervivencia según los científicos, seria necesario un habitat para ellos, y una dieta alimenticia que en la actualidad desconocen y la cual, probablemente no exista.

David Heylen Campos / José Gregorio González

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